Querer tiene muchas formas, y casi ninguna cabe en una tarjeta de San Valentín. Se quiere a alguien que ya se fue, a una gata que se instaló por su cuenta, a más de una persona a la vez, a una ciudad que guarda sus tesoros en museos y a un libro que te devuelve al lugar de donde vienes.
Estas cinco columnas salieron en Bagre entre agosto de 2022 y enero de 2023, cada una con su autor y su manera de mirar. Juntas forman un pequeño inventario del afecto, en orden de calendario.
Agosto de 2022: Pancracia, la gata de la redacción
Bagre, 26 de agosto de 2022.

De entre todos los gatos que deambulaban por las bodegas de la empresa en la que trabajé hasta hace dos años, la advenediza blanca con plomo era la más osada.
La caradura entraba a la redacción a cualquier hora, y maullaba desaforadamente como si estuviera en su casa.
—Pero mírala, qué astuta, maúlla como si fuera obligación nuestra alimentarla— decían una y otra vez, con una sonrisa ladeada, algunos colegas.
La gatita se fue granjeando con el tiempo la simpatía y la animosidad de unos y otros compañeros; sin embargo, los que colaboraban para comprarle croquetas eran suficientes para alimentarla a ella y al resto de los gatos.
A diferencia de Pancracia, los otros felinos salían de sus escondites tarde en la noche y muy rara vez se acercaban al edificio.
La mimada gritona, en cambio, podía darse el lujo de dormir a pata suelta en algún escritorio vacío... Sin inmutarse.
Un día no apareció en toda la tarde y ante su prolongada e inexplicable ausencia pregunté:
—¿Dónde andará Pancracia?
Desde aquella ocasión la atrevida quedó oficialmente bautizada.
Todos empezamos a llamarla así —Pancracia—, un nombre avinagrado que surgió de una ocurrencia del momento.
Un hogar cálido
Mientras más nos íbamos encariñando con la devenida en mascota, mayor temor teníamos de que quedara preñada.
Un día, uno de mis excompañeros, animalista declarado y cabal, se llevó a Pancracia para que la veterinaria de sus gatos la esterilizara.
Todo salió bien. La operación fue un éxito, pero al cabo de algunos días su cicatriz se infectó.
En un descuido, la convaleciente Pancracia se manipuló la herida y tuvieron que operarla nuevamente.
—Antes de operar a cualquier gato de la calle debe colocársele una pipeta para que esté tranquilo durante la recuperación— diría después su nuevo veterinario.
Luego de las dos estresantes cirugías y de los cuidados que Juan Carlos y esta servidora le prodigamos —nos turnamos durante casi dos meses su cuidado y su estadía en nuestras casas— Pancracia debía regresar a la redacción.
Esa era la idea. Pero finalmente se quedó conmigo.
Me encariñé con ella desde la primera vez que la vi, con todo y sus pulgas, sus exigencias y sus gritos, pero en casa un miembro de la familia padecía una obstinada alergia.
El cariño, sin embargo, fue creciendo al verla en casa indefensa, con un corte en el vientre y más asustada que el primer día de un aspirante a médico en un anfiteatro.
Había sido más blanca de lo que pensaba —la calle le había regalado un tono grisáceo—.
Además, en la edad de los humanos, según los cálculos de su hoy veterinario, tenía alrededor de cuatro años.
Ahora Pancracia lleva dos años conmigo.
Conserva aún la costumbre de maullar como lo hacía en la redacción.
Sin embargo, ahora no engulle cualquier marca de croquetas, aunque continúe llamándose Pancracia, para chacota de todos quienes escuchan su nombre.
Además recibe mimos de la integrante alérgica de la casa.
Septiembre de 2022: el poliamor de Jake
Bagre, 2 de septiembre de 2022.

Jake tiene 25 años, vive en Nueva York, pero nació en Sudamérica, en donde se radicó hasta el año 2017, cuando se mudó por trabajo.
Como la mayoría de las personas que viven en América Latina, su educación sentimental tuvo la influencia de las telenovelas...
Tenía 18 años cuando tuvo su primera relación formal, que duró cinco años.
Aquel noviazgo estuvo marcado por los patrones del amor romántico, pues Jake creía que ahí estaba la base de la felicidad.
Un largo camino en busca de una relación sana, que lo satisfaga a él y a su pareja, lo llevó hacia el poliamor.
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A Jake esta forma de vincularse sentimentalmente con otra persona lo ha acercado más al conocimiento de sí mismo.
Jake entendió que es mejor conversar con su pareja y decirle que le gusta otra persona; y no esconderlo como muchas otras relaciones tradicionales lo hacen.
"A mí me gusta la idea de ser completamente honesto, que sepa quién soy yo, para tener confianza y no ponernos máscaras. Porque quisiera, en serio, ser quien soy con la persona que más amo", refiere.
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Jake mantuvo una larga relación. Con el tiempo su pareja cambió, lo que lo llevó a conocer otras personas y a mantener este tipo de relaciones.
"Si uno está en dos relaciones y en algún punto termina una, no tienes que terminar todas. Puedes, si no te sientes emocionalmente disponible, pero no es necesario que termines todas", explica.
Octubre de 2022: ¡vamos al museo!
Bagre, 16 de octubre de 2022.

Si eres como yo, seguramente te habrás quedado en algún momento de tu vida frente a la pantalla del televisor, escarbando infructuosamente el catálogo de Netflix, o de cualquiera que sea tu plataforma favorita.
De seguro pasaste algún tiempo “vitrineando” en cualquier centro comercial hasta que llegue la hora del almuerzo o, de plano, despertaste un fin de semana, aburrido de las redes sociales, preguntándote si hay algo diferente que puedas hacer para romper la rutina.
Y cuando te preguntan “¿a dónde vamos hoy?”, simplemente no se te ocurre nada ingenioso que responder. Aprovechas esta oportunidad para respirar profundamente y una idea viene a ti: “¿Y si mejor vamos a algún museo?”.
La sugerencia puede sonar extraña, sobre todo cuando no tenemos el hábito de visitar espacios culturales con frecuencia, pero te animas con la seguridad de encontrar alternativas constructivas para acumular buenos recuerdos junto a tu familia o amigos.
Quito tiene más de 200 museos y centros culturales distribuidos en toda su geografía. Es una ciudad llena de riqueza patrimonial y lugares únicos que están a nuestro alcance, donde podremos vivir experiencias diferentes durante todo el año.
Hace dos años, al igual que muchos establecimientos, los espacios culturales tuvieron que cerrar sus puertas por razones sanitarias, debido a la pandemia.
Y, al igual que ocurre en los diversos sectores productivos, en el presente, sus gestores trabajan arduamente para reactivarse y alcanzar la sostenibilidad, innovando e ideando diversas estrategias para mantener viva su relación con los públicos.
Tengamos claro lo siguiente: La sostenibilidad de todo espacio requiere políticas públicas claras, pero también una reconfiguración en nuestros propios hábitos de consumo cultural.
Esto, bajo la premisa de que los derechos no solo se deben exigir, sino ejercerse, y pocos espacios nos ofrecen la oportunidad de hacerlo y, al mismo tiempo, disfrutarlo.
Los museos son lugares propicios para mantener vivo ese gusto por aprender y valorar lo que tenemos.
Vivimos momentos cruciales, en los cuales tenemos la oportunidad de influir positivamente en la cultura. Cada día demandamos, como es nuestro derecho, el establecimiento de políticas públicas claras, que permitan preservar y mantener activa la riqueza patrimonial de la ciudad.
Estoy seguro de que muchas de las experiencias más valiosas de mi vida están relacionadas con algún museo: alguna vez fue una fotografía, otra vez algo qué contar, después fue una reflexión, un beso, y hoy algo que comparto en familia.
Por eso decidí aprovechar esta primera columna para transmitir esta inquietud: la de cuestionar de alguna manera nuestra rutina y darnos la oportunidad de hacer algo distinto este fin de semana.
Algo que quizá parezca sencillo, pero que seguramente podría cambiar nuestras vidas: visitar un museo cada semana y llenar nuestros recuerdos con postales de las maravillas que tenemos a nuestro alcance.
Siempre hay un lugar al que podemos ir cuando el control remoto y las vitrinas no alcanzan para darle sentido a nuestro entorno.
Y si este fin de semana vamos a un museo, es muy probable que sigamos haciéndolo cada vez con mayor frecuencia, porque así es como las cosas buenas empiezan.
Autor: Omar Andrango
Octubre de 2022: Breve mitología del cuerpo original, de Victoria Vaccaro García
Bagre, 16 de octubre de 2022.

“…Desde mi origen, ya traía lirios enterrados en la boca”
Victoria Vaccaro García
…En el principio fue el verbo. No obstante, se necesita de un cuerpo para que el verbo
sea voz, y la voz historia. Entendamos que cuerpo y voz beben de la misma fuente: la
ciencia de lo imaginario. El mito se renueva cada vez que se narra. Pasa de voz en voz.
De cuerpo en cuerpo; es joven y viejo al mismo tiempo siguiendo el principio dialéctico
de Heráclito.
“Esta luna que me acompaña desde la noche de mi nacimiento, imposible blancura…”
Este viaje inicia con el murmullo de voces que se remontan en el tiempo. Las imágenes
se vuelven símbolos y estos se apoderan del cuerpo de la autora para convertirse en
lenguaje, Victoria Vaccaro busca el origen de su yo mítico/poético. Sus versos se
multiplican o transfiguran tomando forma de memorias, lugares, cuerpos y nombres.
“A veces parecía un serafín, de esos que engendran volcanes en el ombligo de la tierra.”
La presencia de la madre, la tía, Lidia, Hari, Juan no es inocente. Son elementos
naturales o un coro de sirenas que guían a la autora en su búsqueda. No resulta
extraño que este poemario sea un telar tejido por todos ellos, por ende, Victoria
Vaccaro es una moderna Penélope que no espera un Ulises, más bien busca, navega y
vive su viaje a Ítaca.
“Me descubrí abierta sobre aquel nuevo mar de profundas camelias.
Dos espíritus de vírgenes tendían sobre mí sus fúnebres santuarios.
Así conocí al hombre.”

Los versos juegan con la intensidad y el desasosiego. Son versos ofidios. Cada uno deja
su huella o versión del mito. Victoria recurre a ellos y toma el eco de la voz que funde
con el fuego de su sangre. Abre la ruta que conecta con el mismo destino de sus
predecesoras. Este poemario es en sí mismo un uroboros.
“Me puse a contar cada luna que se ha posado en tu piel desde tu nacimiento, allá, en la tierra
del musgo, de las altas montañas, donde las achicorias estallaban feroces para morir, luego, en un blanco desenlace.”
Al final nos hallamos en un jardín donde los lirios, las amapolas, las achicorias y
clavelinas nos muestran el arcoíris…
He aquí el horizonte, el camino a la gloria.
He aquí “Breve mitología del cuerpo original” de Victoria Vaccaro García.
Enero de 2023: algún día tomaremos trenes que se van
Bagre, 9 de enero de 2023.
“En el siglo XX, el amor es un teléfono que no suena.” Eso dice Frederic Beigbeder en su libro "El amor dura tres años". En el siglo XXI: el amor se reduce a ese mensaje de WhatsApp que no llega nunca, que se confunde con el sonido de las notificaciones del correo electrónico, las noticias del día, o con el beep de la aplicación que me recuerda, insistente, tomar agua cada cierto tiempo.
Pero ese mensaje, igual que la llamada a la que hace mención Beigbeder, no llega nunca.
Hablamos alguna vez por mensajes de Instagram, un par de años antes de conocernos en persona. Guardo esos mensajes, y los que vinieron después, como si se tratara de los vestigios de una ciudad hermosa que ha quedado en ruinas. Yo fui el arquitecto de esa ciudad. Fui el planificador, el urbanista, el que construyó cimientos y se imaginó la altura que alcanzarían esas torres.
Proyecté parques, casas, góndolas en los canales. Una cafetería a la que acudir en una tarde de lluvia torrencial. Una ciudad con montañas de fondo, porque son importantes para mí, y para él también. Porque él me dijo que allá en Caracas le gustaba subir al Ávila, esa montaña que separa la ciudad del Mar Caribe y que en las fotos que he buscado en internet se asemeja a un par de cuerpos acostados juntos.
Pensaba incluso, en una especie de familia junto a él, por eso, cuando me dijo que se iba, no entendí del todo. Faltaban meses para que tomara un avión con rumbo al otro lado del mar, y yo decidí que lo mejor era adelantarme: partir antes que él, renunciar a todo eso que había imaginado para los dos.
Me di cuenta, aunque en el fondo probablemente ya lo sabía, que cuando él me miraba no lo hacía de la misma manera en que yo lo miraba. Construí esa ciudad solo. Y me sentí estúpido. Entonces recordé de nuevo a Beigbeder.
El amor más intenso es el amor no correspondido. Hubiera preferido no saberlo nunca, pero ésta es la verdad: no hay nada peor que amar a alguien que no te ama, y al mismo tiempo se trata de lo más hermoso que jamás me ha ocurrido. Amar a alguien que también te ama es narcisismo. Amar a alguien que no te ama, eso es amor.
Yo estaba así. Enamorado de alguien que había tomado una decisión sin pensar en mí, mientras yo erguía ciudades enteras con su nombre. Por eso decidí irme, perderme los últimos meses que le quedaban todavía aquí. Y no fue fácil enfrentarme al hecho de que, en el fondo deseaba que me buscara, que ese mensaje de WhatsApp llegara en algún momento, en algún punto.
Yo estaba dispuesto a volver si él me llamaba, aunque a mis amigos les dijera que eso nunca pasaría. Que años y años de fracasos, de relaciones fallidas, de intentos inútiles, me habían enseñado a quererme. A valorarme. A olvidar a aquellos que me habían herido. Pero cuando finalmente llegó el mensaje, no pude negarme: se iba y quería verme antes de irse.
Fui a buscarlo, porque “el amor es un combate perdido de antemano”, porque “el amor es una catástrofe espléndida”, por que “el amor dura lo que tiene que durar” y en mí seguía (sigue) vivo. Y creo que por eso fui, porque yo lo necesitaba. Porque tenía mucho que reclamarle, cosa que no hice, por supuesto, pero también porque quería desearle lo mejor a pesar de todo.
Hace un par de semanas que se marchó. A veces paso manejando cerca del edificio donde vivía y siento un vacío que se expande. La ciudad que construí para ambos hace tiempo está desierta. “Un día, tomaremos trenes que se van.”, dice Beigbeder.
Aún estoy esperando el mío.
Preguntas frecuentes sobre las columnas y el poliamor
¿Qué es una columna de opinión?
Es un texto breve y firmado en el que una persona expone su punto de vista sobre un tema, con voz propia y libre de la obligación de equilibrio de la noticia. Se publica con regularidad en el mismo medio y su valor está en la mirada de quien escribe.
¿Cuál es la estructura de la columna de opinión?
Suele tener un título que llama la atención, una entrada que plantea el tema o la tesis, un desarrollo con argumentos, ejemplos o recuerdos personales, y un cierre que deja una idea o una pregunta en el lector. La firma del autor es parte de la estructura: le da al texto su responsabilidad.
¿Cuál es la diferencia entre una relación abierta y el poliamor?
En una relación abierta, la pareja mantiene su vínculo afectivo central y acuerda que cada quien puede tener encuentros sexuales con terceros. En el poliamor, en cambio, se aceptan varios vínculos amorosos a la vez, con el conocimiento y el consentimiento de todas las personas involucradas.
Redacción Bagre. Las cinco columnas salieron por separado entre agosto de 2022 y enero de 2023; al reunirlas se corrigieron cinco erratas menores.



