Entre 2022 y 2023, la cultura pop cambió de piel. Marvel tuvo que despedir a Chadwick Boseman en pantalla y cerrar la trilogía de los Guardianes de la Galaxia; la música urbana latina pasó de moda regional a llenar estadios en todo el mundo; y la inteligencia artificial, que hasta entonces escribía correos, empezó a cantar.
Bagre siguió esos cambios mientras pasaban. Estas son cuatro de sus notas, en orden de calendario, y lo que vino después de cada una.
Noviembre de 2022: Black Panther: Wakanda Forever, entre el duelo y el poder
Bagre, 13 de noviembre de 2022.

“Tu padre era un hipócrita, y tu hermano era demasiado noble. ¿Qué tipo de reina serás? ¿Serás tan noble como tu hermano, o tendrás el valor para cumplir con lo que debes hacer?”.
Con esa pregunta el difunto Killmonger, antagonista de la primera entrega de Black Panther, agita hasta la médula a Shuri, la protagonista de la nueva entrega de la franquicia de Marvel Studios, Black Panther: Wakanda Forever.
La secuela del taquillero filme que sacudió a la industria cinematográfica en 2018 se estrenó esta semana a nivel mundial; un lanzamiento que ha mantenido en vilo también a su propio estudio, pues rodarla significó hacerlo sin el protagonista de la primera entrega, el actor Chadwick Boseman, quien falleció de un cáncer de colon en 2020.
El duelo por su muerte, a los 41 años, se traslada a la gran pantalla en un filme que supera con creces la fórmula del universo cinematográfico de Marvel. Y es que en esta película hay preguntas sin respuestas y reflexiones necesarias que se quedan con la audiencia. ¿Qué le debemos a los que hemos perdido? ¿Es nuestra responsabilidad continuar con su legado? ¿Puede su recuerdo cegarnos con respecto a nuestro futuro?
Black Panther: Wakanda Forever abre con el funeral del rey T’Challa y la procesión que hacen en su honor todas las tribus que unió en la primera entrega. A la cabeza de la marcha fúnebre avanzan su madre Ramonda, su hermana Shuri y la general Okoye, con sus rostros cubiertos de lágrimas. ¿Cómo puede continuar Wakanda sin su rey?
La respuesta es que Wakanda sí puede, pero no de una manera sencilla, pues, dada la ausencia del monarca, las otras potencias mundiales empiezan a organizarse para tomar el tan codiciado vibranium (un metal indestructible) que la nación africana guarda bajo su suelo.
La defensa del futuro de Wakanda recaerá, entonces, sobre las tres mujeres que amaban al rey, y que aún buscan maneras para lidiar con su ausencia.

¿Y el empoderamiento femenino?
Si bien la primera entrega toca, aunque sea superficialmente, el empoderamiento de las mujeres, su secuela se sumerge de lleno, a través de protagonistas interpretadas por Letitia Wright, Angela Bassett y Danai Gurira, quienes encarnan roles complejos y con altura.
“Este filme es una ruptura con el anterior, pues si bien la primera película mostraba el poderío de las Dora Milaje (el ejército de guerreras), realmente no pasaba el test de Bechdel, un método que se usa para evaluar la brecha de género en las películas, porque todas las conversaciones de los roles femeninos giraban en torno a los protagonistas masculinos”, ha dicho la crítica estadounidense especializada en género, Maisha Manson, en un análisis para la Universidad de Washington.
En la secuela, agrega Manson, la problemática de la trama recae principalmente en las protagonistas, y explora sus capacidades para el odio, la diplomacia y el amor.
Así también lo ha expresado Otshepeng Seemise, experto en estudios culturales, quien realizó un análisis sobre género, raza y descolonización en Black Panther para Wits University en Sudáfrica: “la primera película infantilizaba ciertos discursos propuestos por los personajes femeninos, en cambio, en este filme, el discurso es planteado por las mujeres. Se trata de una película de acción, por lo que le falta profundidad en la construcción de personajes, pero ofrece una representación sin precedentes de mujeres negras en roles protagónicos y de poder”.
Es decir que, si bien el filme aborda la muerte como su gran eje temático, hay otros subtemas que marcan la trama, entre ellos un discurso político, que no puede ser ignorado, en torno a la explotación de recursos y el sometimiento europeo y norteamericano a países más pobres. Ese hilo conductor llega a su punto más tenso en una confrontación ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuando la reina Ramonda interpela a Estados Unidos y a Francia en defensa de sus recursos.
“Si intentan nuevamente hacerse con nuestro vibranium, nuestra respuesta será mucho más contundente y agresiva”, sentencia la reina. Un discurso que recuerda el de naciones como Iraq o Ucrania que, al tener grandes reservas de petróleo bajo su territorio, se han convertido en blanco de intereses económicos.
Pero volvamos a Black Panther: Wakanda Forever. La lucha por el vibranium cobra fuerza en altamar, en donde Estados Unidos busca las reservas del material que no puede obtener por la fuerza. Allí se enfrentará a un enemigo desconocido, un aguerrido pueblo de seres marítimos que lucharán hasta la muerte para mantener su estatus como pueblo no contactado.
La tribu, liderada por Namor (interpretado por Tenoch Huerta), lleva sobre sí el horror de la conquista española. Su longeva historia, que data del siglo XVI, aborda la esclavitud del pueblo maya y la búsqueda de retribución. Esta es otra característica particular del filme, que el discurso de su villano no es descabellado o fantasioso en exceso. Namor no quiere conquistar al mundo, no quiere poder absoluto, quiere asegurarse de que sus recursos permanezcan intactos y de que su pueblo continúe a salvo. Para ello está dispuesto a hacer hasta lo impensable.
Wakanda queda atrapada en medio de esa promesa, con una joven reina que busca su identidad y la de su gobierno. Los resultados son interesantes.

Una voz necesaria
Quizás la principal falencia del filme es que busca abordar demasiados temas, complicando cada vez más la trama e incluyendo elementos que podrían haber quedado fuera.
No obstante, es comprensible pensar que esta es una necesidad inevitable para sembrar los cimientos de la franquicia de Black Panther, que al momento cuenta con una heroína, un antagonista herido y expectante y la posibilidad de un legado inesperado que logrará que esta perdure en el tiempo.
Solo los fanáticos dirán si el experimento del director Ryan Coogler da frutos, pero en lo que muchos están de acuerdo es en que filmes como Wakanda Forever son necesarios para dar voz a comunidades racializadas en medio de una industria que ha intentado blanquearlas o desaparecerlas.
Según Kevin Feige, presidente de Marvel, la enorme inversión, de doscientos millones de dólares que se hizo en la película, tuvo como objetivo darle la grandeza necesaria a la historia: “La inversión está justificada no por motivos políticos, sino porque es una gran historia que debía ser contada con toda la grandeza que ameritaban los personajes y el reino de Wakanda”.
Pero el significado del primer filme para la audiencia quizás sea mucho más que político, fue un fenómeno cultural. Así lo indicó el crítico de cine Tre Johnson. “La franquicia de Black panther es una carta de amor a la cultura negra. En los medios, y sobre todo en las películas, África ha sido retratada como un continente retrógrado y salvaje. Ese contraste con Wakanda, una metrópolis, una potencia mundial, es bien recibido, lo que ha significado mucho para el pueblo afro”.
Black Panther: Wakanda Forever combina, en definitiva, dos poderosos discursos y continúa el diálogo iniciado por su filme predecesor. Lo que resta por verse es si cala en sus fans y logra obtener los mismos réditos económicos de la anterior, un sorprendente monto de 1,3 billones de dólares, para así seguir su curso como una exitosa franquicia de Marvel.
Mientras aquello se define en las próximas semanas en los cines y en la plataforma de streaming Disney Plus, su emotiva escena poscréditos deja la puerta abierta para que así sea, con una revelación inesperada sobre el difunto Black Panther.
Lo que vino después. Angela Bassett fue candidata al Óscar a mejor actriz de reparto, la primera nominación actoral para una película de Marvel, y Ruth E. Carter ganó el de mejor vestuario el 12 de marzo de 2023. Lift Me Up, de Rihanna, compitió por mejor canción original.
Diciembre de 2022: el año en que todos quisieron ser latinos
Bagre, 29 de diciembre de 2022.

Se fue el 2022, año que nos regaló un sinnúmero de temazos musicales y presentaciones increíbles en Ecuador.
Desde Marc Anthony hasta Bad Bunny, pasando por Sebastián Yatra, Tini Tini Tini, Karol G y muchos más, el país fue testigo de grandes shows.
Aunque lo duden, fue un gran año para la música urbana latina, que cada vez va conquistando más los mercados internacionales y como dice Bad Bunny: "ahora todos quieren ser latinos".
Este fenómeno lo vivimos gracias a las plataformas musicales y más que nada a las discotecas y emisoras que no dejaron de reproducir hits tras hits cada fin de semana. Por ello, les dejo el Top 10 de Los Bagre Hits 2022.
10. About Damn Time, de Lizzo. Una mezcla de funk/pop/dance. Es perfecta para una preliminar antes de ir a la disco.
9. Despechá, de Rosalía. Esta mezcla de merengue y pop, dedicada para toda la gente que quiere salir y pasar un buen rato.
8. Cuff It, de Beyoncé. We gon' fuck up the night, así es como debe empezar una buena noche de farra.
7. As It was, de Harry Styles. Una mezcla de ritmos ochenteros e indie pop, nos transporta por unos minutos a Take on Me, de A-Ha.
6. Provenza, de Karol G. "Baby, ¿qué más? Hace rato que no sé na de ti "(wuh, yeh).
5. Anti-Hero, de Taylor Swift. It's me, hi, I'm the problem, it's me (I'm the problem, it's me) ¿Creen que la Taylor tiene razón?
4. Mamiiii, de Becky G y Karol G. Esta debe ser la canción para todas esas mujeres con relaciones tóxicas.
No me vuelvas a llamar, que hasta boté el celular
De lo tóxico que eres, se volvió perjudicial
Lo que se va, se va
Conmigo no te equivoques
De lo tóxico que eres, no te quiero ver más
3. BZRP Music Sessions #52, de Quevedo. Bizarrap junto a TINI, L-Gante y Paulo Londra demostraron que la industria musical Argentina está más viva que nunca y como si fuera poco, salieron campeones del Mundial de Fútbol.
2. Neverita, de Bad Bunny. El verídico YHLQMDLG, demostrando que todo lo que toca el 'Conejo Malo' lo convierte en éxito. Su video recordando al aclamado Suavemente, de Elvis Crespo, se volvió tendencia en todas las redes.
1. Titi me preguntó / Bad Bunny. El nuevo himno después de Callaíta. Desde Gabriela a Patricia, Nicole o Sofía, y el primer amor, Thalía.
El Conejo Malo (pueden odiarlo o quererlo) se llevó todo el spotlight este año; su disco Un Verano Sin Ti y el World’s Hottest Tour arrasaron taquilla a nivel mundial. Tanto así, que se llevó cinco gramófonos dorados en los Latin Grammy.
Su colaboración con Adidas arrasó en las tiendas en minutos e incluso se dio el gusto de salir en la película Bullet Train junto a Brad Pitt. Pero ese es otro tema.
La música nos acompaña en todo momento y este año no fue la excepción. No queda más que subirle el volumen a nuestro tema favorito y disfrutar del año que viene. Y, ¿por qué no, animarnos a armar nuestro propio Top 10?
Lo que vino después. Bad Bunny siguió subiendo. El 1 de febrero de 2026, Debí tirar más fotos ganó el Grammy a álbum del año, el primero en español con ese premio, y una semana más tarde el puertorriqueño encabezó el medio tiempo del Super Bowl.
Mayo de 2023: Guardianes de la Galaxia, una aventura épica
Bagre, 21 de mayo de 2023.

"Guardianes de la galaxia" apareció por primera vez en enero de 1969, en la edición número 18 de Super-Hero, del cómic Marvel.
Se trata de un grupo de forajidos intergalácticos que se unen para defender el universo de un villano asesino. La historia fue escrita originalmente por Arnold Drake y dibujada por Gene Colan.
La saga, cargada de acción, amplía el universo cinematográfico de Marvel dentro del cosmos. Hasta el momento se han filmado tres películas.
La última entrega fue estrenada el 5 de mayo de 2023. Todos los filmes han sido dirigidos por el director, guionista y productor James Gunn, nacido en Misuri, Estados Unidos.



Lo que vino después. Guardianes de la Galaxia Vol. 3 cerró la trilogía de James Gunn, que desde noviembre de 2022 dirige DC Studios junto a Peter Safran. Su Superman se estrenó el 11 de julio de 2025.
Mayo de 2023: la inteligencia artificial aprende a cantar
Bagre, 21 de mayo de 2023.

En la habitación iluminada de forma tenue de un adolescente, los posters de bandas y cantantes comparten pared con códigos QR y pegatinas holográficas.
Un joven, apenas salido de su infancia, está tumbado en su cama con los auriculares puestos.
La luz azul de su teléfono ilumina su rostro mientras navega por su lista de reproducción. Su pulgar se detiene en un nombre: Hatsune Miku. Sonríe, selecciona una canción y se deja llevar por el ritmo que sale de sus auriculares.
En este caso, la música no proviene de un ser humano, sino de un algoritmo, de una diva digital nacida de la IA. Pero para este joven, eso no importa. No importa que la cantante que escucha sea un conjunto de datos y no una persona de carne y hueso. Para él, la música de Hatsune Miku es tan real y emocionante como la de cualquier otro artista.
Miku, en un concierto. El holograma que la representa, enloquece a sus fanáticos.
Mientras la melodía se desliza por sus oídos, sus pensamientos se pierden en las notas. Se imagina a sí mismo en un concierto, rodeado de miles de personas, todas cantando y bailando al ritmo de la música de Miku. La energía, la emoción, la euforia se sienten tan reales...
Sabe que está en la vanguardia de una nueva era musical, una era en la que los artistas no tienen que ser humanos para crear música que llegue al corazón. Y aunque no sabe qué deparará el futuro, una cosa está clara: está emocionado de ser parte de este viaje.

El joven se retira los audífonos. La última nota de la canción de Miku se desvanece en la habitación, dejando un eco de melodías en el aire.
En la quietud de ese momento, el adolescente se encuentra en el cruce de dos caminos: uno lleno de emoción y expectativa, y el otro de incertidumbre y temor. La música generada por IA, como un espejo de nuestra era, refleja tanto nuestro anhelo de innovación como nuestra ansiedad ante lo desconocido.
Para las nuevas generaciones, la música de la IA es una extensión natural de su realidad digital. Encuentran autenticidad en estas melodías generadas por algoritmos, emociones profundas en la voz de una cantante digital. Para ellos, la música de la IA no es una amenaza, sino una nueva forma de expresión, una nueva frontera en el paisaje musical.
Pero no todos comparten esta emoción. Hay quienes, la idea de una música creada por inteligencias no humanas, provoca miedo. Temen que la autenticidad se pierda en el proceso, que la música generada por IA pueda ser una copia sin alma de la música creada por personas. Para estos críticos, la IA en la música es una frontera que no deberíamos cruzar.

Así que te invito a escuchar, a explorar, a sentir. Porque en esta era de la música generada por IA, no importa si eres un entusiasta de la tecnología o un crítico escéptico. Lo que importa es cómo la música te hace sentir. Y quién sabe, tal vez en esta sinfonía de datos y algoritmos, encuentres una melodía que hable directamente a tu corazón.
El algoritmo sinfónico: la evolución de la música en la era de la inteligencia artificial

En los albores de nuestra civilización, cuando los primeros humanos golpeaban piedras contra piedras, ya buscábamos darle ritmo a la existencia. La música nació de ese impulso primitivo, pero quién hubiera imaginado que, miles de años después, seríamos testigos de su evolución más extraordinaria: la música generada por IA.
Según el documento científico Representación del Conocimiento para la Composición Musical, todo comenzó con un sueño audaz. Los primeros pasos de la Inteligencia Artificial fueron dados por visionarios que soñaban con máquinas que podrían pensar, aprender y crear como nosotros.
En los años 50, estos sueños tomaron forma en los laboratorios de universidades, donde comenzaron a desarrollar los primeros algoritmos de aprendizaje automático.

El título de la primera composición conocida asistida por computadora tiene un aire de ciencia ficción retro: "The Illiac Suite for String Quartet". Creada en 1956 por Lejarem Hiller y Leonard Isaacson, esta obra sembró las semillas de una revolución musical que aún está en proceso. La creación se llevó a cabo con el programa MUSICOMP, un algoritmo primitivo que se ejecutaba en la computadora Illiac de la Universidad de Illinois.
"The Illiac Suite for String Quartet", es la primera composición musical que se hizo a partir de la
asistencia por computadora en el año 1956.
Podemos visualizar a Hiller e Isaacson en un cuarto de máquinas oscuro, frente a la computadora del tamaño de un cuarto, introduciendo códigos y esperando pacientemente que la máquina produjera notas musicales. Una sinfonía de silicio y acero, un vals mecanizado.
La idea de que una máquina pudiera ayudar a componer música parecía, en aquel entonces, una fantasía. Pero la semilla había sido plantada. La inspiración puede surgir de cualquier parte: John Cage lo demostró con su pieza "Reunion", en la que un juego de ajedrez en un tablero equipado con foto-receptores activaba sonidos dependiendo de los movimientos.
Los años 60 vieron el surgimiento de obras como "Atlas Ecliptalis" de Cage, en 1961, compuesto mediante tablas astronómicas, y "Computer Cantata" , también de Hiller e Isaacson, en 1963. Charles Dodge llevó esta tendencia un paso más allá con su obra "The Earth’s Magnetic Field", en 1970 que se basó en las fluctuaciones del campo magnético terrestre.

Iannis Xenakis, otro pionero, llevó la composición asistida por computadora a un nivel completamente nuevo. En su visión, la composición se convirtiría en un acto de navegación espacial.
Para Xenakis, el compositor, con la ayuda de las computadoras electrónicas, se convertiría en una especie de piloto capaz de navegar por el espacio del sonido, atravesando constelaciones sónicas y galaxias, antes solo vislumbradas en sueños lejanos.
La obra de Xenakis "Pithoprakta", que se remonta al año 1956, es un manifiesto de esta filosofía, utilizando una distribución de notas elegidas a partir de aleatoriedad y tablas de probabilidad, basadas en la teoría cinética de gases. Es admirable la minuciosidad, pese a lo tedioso del cálculo manual, que Xenakis desarrolló en esta obra.
Como en la actualidad, la controversia también estuvo presente en la historia de las composiciones musicales. Dos décadas después de que vieran la luz las obras de Xenakis, una disputa se desataba entre los defensores de la renovación y los acérrimos conservadores, ambos bandos en busca de imponer su visión.
Al respecto, el francés Pierre Boulez, compositor y director de orquesta, en su texto “Puntos de Referencia” recopiló un artículo de su autoría publicado en 1971:

IA, derechos de autor y propiedad intelectual. Más allá de la emoción
En medio de la vorágine tecnológica y las transformaciones que la IA ha desatado, se vislumbra un dilema sin precedentes en los mundos de los derechos de autor y la propiedad intelectual. Estas innovaciones disruptivas desafían los cimientos mismos de la creación al eliminar la intervención humana en el proceso.
En este contexto, surge la historia de una joven inmersa en el vasto océano musical de Spotify. Con su smartphone en mano, navega por un mar de canciones, buscando ese ritmo que la transporte a un estado de éxtasis sonoro. Sin saberlo, se sumerge en una experiencia que la llevará a cuestionar la esencia misma de la autoría.
Una melodía comienza a sonar en sus auriculares, seductora y cautivadora. La canción la envuelve con su magia, conquistando su alma y desatando emociones indescriptibles. Pero lo ella ignora es que esa pieza musical no fue creada por una mente humana, sino por una inteligencia artificial.

Tecnologías como big data y machine learning han permitido a los algoritmos de IA incursionar en el terreno artístico, generando composiciones que desafían las nociones tradicionales de autoría.
El software o programa de ordenador que impulsa esta inteligencia artificial, indudablemente, se encuentra amparado bajo la protección del derecho de autor. Sin embargo, el verdadero debate surge cuando nos enfrentamos al producto final, la salida que dicha ejecución produce.
La cuestión radica en definir si estas creaciones generadas por la inteligencia artificial pueden considerarse obras protegidas por el derecho de autor. ¿Es posible atribuir la autoría a un ente no humano? ¿Cómo se reconcilian las concepciones de obra como creación del intelecto humano y de autor como persona física?

Las respuestas no son sencillas, y los expertos en derecho se encuentran inmersos en un acalorado debate. Los defensores de los derechos de autor tradicionales sostienen que solo las obras concebidas por la mente humana deberían gozar de protección legal.
Sin embargo, otros argumentan que el producto generado por la IA es resultado de una intervención humana previa: el diseño del software y la selección de parámetros que guían la creatividad artificial.

La joven, ajena a estos dilemas legales y filosóficos, se deja llevar por los acordes y las letras que la envuelven. La canción la transporta a un lugar donde las fronteras entre lo humano y lo artificial se desvanecen, donde la música trasciende las limitaciones impuestas por la autoría convencional.
En ese momento de éxtasis sonoro, la joven se convierte en testigo y protagonista de una nueva era, donde las creaciones de la inteligencia artificial despiertan emociones tan reales como las engendradas por el genio humano.
Mientras los juristas continúan debatiendo sobre el destino del derecho de autor en esta nueva era tecnológica, la música generada por la IA fluye libremente, desafiando nuestras concepciones preestablecidas.
Nos encontramos en un momento crucial, donde la ley debe adaptarse a la realidad cambiante, donde las fronteras entre lo humano y lo artificial se diluyen y donde el arte desafía las definiciones establecidas.
Melodías del futuro: el límite entre lo humano y lo artificial cada vez es más borroso
En un mundo inmerso en la revolución tecnológica, la intersección entre la inteligencia artificial y el arte desafía nuestras nociones preestablecidas sobre la creación y la autoría.
El debate en torno a la protección legal de las obras generadas por IA continúa, sin ofrecer respuestas claras ni consensos definitivos.
La música creada por algoritmos y máquinas ha conquistado nuestros oídos y corazones, generando emociones tan auténticas como aquellas engendradas por el talento humano. Las melodías desafiantes y vanguardistas han derribado las barreras entre lo humano y lo artificial, y nos han llevado a replantearnos la esencia misma de la creatividad.
En este escenario de incertidumbre y fascinación, nos encontramos en un momento crucial donde el derecho de autor debe adaptarse a la realidad cambiante. Es necesario encontrar un equilibrio entre la protección de la propiedad intelectual y la apertura a nuevas formas de expresión artística.
Los legisladores, juristas y expertos en derecho deben enfrentar este desafío y buscar soluciones que reconozcan la relevancia y singularidad de las creaciones de la inteligencia artificial.

La música generada por IA nos invita a reflexionar sobre la naturaleza misma del arte y la creatividad. Nos enfrentamos a un nuevo paradigma, donde el genio humano se encuentra entrelazado con la potencia de las máquinas, y donde la colaboración entre ambos puede conducir a resultados sorprendentes y cautivadores.
En medio de la incertidumbre y los debates, una certeza prevalece: la música, en todas sus formas, continúa siendo un poderoso vehículo para la expresión humana y la conexión emocional.
Ya sea que la melodía emane de una mente humana o de una inteligencia artificial. Su impacto en nuestras vidas y en nuestra capacidad de sentir y emocionarnos es innegable.
En este nuevo horizonte de posibilidades, nos encontramos ante un desafío apasionante: navegar por las aguas de la creatividad digital, abrazando la innovación sin dejar de valorar la singularidad y la esencia del talento humano.
Lo que vino después. En junio de 2024, las tres grandes discográficas del mundo demandaron a Suno y Udio, dos programas que crean canciones a partir de una frase, por entrenarlos con grabaciones protegidas. Más tarde llegaron los acuerdos: Universal pactó con Udio en octubre de 2025 y Warner con Suno en noviembre, para lanzar herramientas con música licenciada.
Preguntas frecuentes sobre la cultura pop de 2022 y 2023
¿Cuál es el nombre real de la Pantera Negra?
T'Challa, rey de Wakanda, interpretado en el cine por Chadwick Boseman. Tras la muerte del actor, en la secuela de 2022 el traje y el título pasan a su hermana Shuri, interpretada por Letitia Wright.
¿Cómo se llama el villano de Guardianes de la Galaxia 3?
El Alto Evolucionador, un científico obsesionado con crear la especie perfecta, interpretado por Chukwudi Iwuji. Es el responsable de los experimentos que hicieron de Rocket lo que es.
¿Cuáles son las músicas urbanas?
Se llama así a los géneros que nacieron en los barrios: reguetón, trap, hip hop, dancehall y sus mezclas con el pop. En la industria latina, el término se volvió categoría propia de premios como los Latin Grammy.
¿Quién es una cantante famosa creada por IA?
La más citada es Hatsune Miku, la cantante virtual japonesa que Crypton Future Media lanzó en 2007 y que llena estadios con conciertos de hologramas. En rigor, más que inteligencia artificial es síntesis de voz: un programa, Vocaloid, canta lo que sus fans componen.
Redacción Bagre. Las cuatro notas salieron por separado entre noviembre de 2022 y mayo de 2023; al reunirlas se corrigieron siete erratas menores.

