Cultura pop

Brujas de los noventa o esa estética llamada  whimsigothic

Ilustración: Manuel Cabrera.

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TikTok ha contribuido como ninguna otra red social al advenimiento de nuevas tendencias. Y cuando de tendencias se trata, la moda salta instintivamente, como es el caso del whimsigothic, la tendencia de 2022 que vive momentos de esplendor.

El whimsigothic nació de la amalgama de whimsical y gothic: fantástico y gótico. Fantástico por sus cortes coquetos e inusuales, y gothic por sus colores oscuros y estética sombría. 

Con el resurgimiento en 2021 de la estética Y2K, que abarcaba la moda de los 2000 —desde el uso de crop tops hasta vaqueros de cintura baja, pilares fundamentales del armario de hace dos décadas— se sospechaba el retorno del cóctel de tendencias de finales de los noventa y principios de los 2000. Y aquello es precisamente lo que ha sucedido.

Los textiles de la estética whimsigothic son el terciopelo, los encajes, las transparencias y el layering (capas de diferentes texturas con colores oscuros y la silueta floja). A ello se suman las faldas y los vestidos, en su mayoría largos y vaporosos. 

En joyería se mezclan las perlas, piedras, cuarzos y metales, en consonancia con lo esotérico por el influjo de lo wicca (religión neopagana, vinculada con la brujería y otras religiones antiguas).

En TikTok y en Pinterest podemos encontrar millones de videos y pin boards dedicados exclusivamente a crear y recrear con ese estilo diferentes tipos de outfits.

Es probable que las nuevas tendencias renazcan en los meses de otoño e invierno, los más fríos del año en Europa y Estados Unidos, y evolucionen del estilo cottage core, asociado con el verano, cuando los vestidos veraniegos y la estética campirana irrumpen con fuerza.

Esta evolución va en consonancia con el cambio de clima y con la búsqueda de prendas que permitan atemperar el frío del invierno.

@fffigs

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♬ Linger – The Cranberries

El cottage core es un estilo whimsical (caprichoso) que, mezclado con objetos oscuros y telas de invierno, da como resultado la popularización orgánica de esta tendencia.

Los medios que influencian la estética

La estética whimsigothic está influenciada por series de la década de los noventa, como Sabrina, la bruja adolescente y Charmed. O películas como Hocus Pocus, The Craft, Practical Magic y Drácula, de Bram Stoker. Todo ello sazonado por el universo cinematográfico de Tim Burton, Los locos Addams, en la misma década, y aquello que abraza los temas esotéricos y mágicos.

Sabrina, la bruja adolescente es un referente de esta moda. Su diseñadora de vestuario, Rachael Stanley, declaró en una entrevista que a la hora de vestir a la protagonista lo primordial era que le quedase bien el color negro. Luego añadía buzos largos con transparencias, terciopelos, faldas a la cintura y medias y blusas transparentes.

Caroline Rhea, Melissa Joan Hart, Beth Broderick. Fotografía: Getty.
Melissa Joan Hart. Fotografía: Getty.

Alyssa Milano, diseñadora de vestuario de Charmed, comentó alguna vez que trataba de vestir a las actrices principales de la serie como a sus hijas, pero que también buscaba que lucieran como unas Mary Poppins traviesas.

Rose McGowan, Holly Marie Combs y
Shannen Doherty. Fotografía: Getty.
Rose McGowan, Holly Marie Combs y
Shannen Doherty. Fotografía: Getty.

En la película The Craft, la diseñadora Deborah Everton creó uno de los vestuarios más queridos y, aun veinte años después de su estreno, más recordados. Así logró que cada una de las protagonistas, vestidas como si fueran al colegio, tuvieran personalidad, con sus medias a la rodilla, sus collares, sus pantimedias, sus blazers y suéteres.

Rachel True, Fairuza Balk, Neve Campbell y Robin Tunney. Fotografía: Getty.

El vestuario de Nancy, por ejemplo, sigue siendo uno de los más populares de la televisión. Everton remarca al respecto que fue pensado como una armadura para el personaje. Por ejemplo, el famoso abrigo impermeable de PVC decía mucho sobre la personalidad de Nancy. Según la diseñadora tenía un estilo que gritaba: “déjame rechazarte, antes de que tú lo hagas”. Se inspiró en lo que era accesible y usaban las chicas de la época. Eso ha permitido que el vestuario siga presente en las nuevas generaciones.

Rachel True, Fairuza Balk, Neve Campbell y Robin Tunney. Fotografía: Getty.

Pero no solo las brujas inspiran la estética, sino también personajes como el protagonista de la película Drácula de Bram Stoker, cuya indumentaria ha trascendido en el tiempo. Para conseguir el look del muerto vivo, la ganadora del Óscar por su trabajo en aquella película, Eiko Ishioka, mezcló la cultura oriental con la occidental e incluyó desde insectos hasta lagartos y armadillos en las prendas.

Winona Ryder y Sadie Frost en Drácula de Bram Stoker. Fotografía: Getty.

El resultado fue un vestuario que evocaba la alta costura, con ropa formal japonesa tradicional. Por ejemplo, el vestido de Lucy, uno de los personajes, estaba inspirado en el lagarto de cuello australiano. 

En el mismo género, una de las películas más populares de Halloween es Hocus Pocus o Abracadabra, en Latinoamérica

La diseñadora de vestuario, Mary E. Vogt, logró que las prendas de vestir de las hermanas Winifred, Mary y Sarah Sanderson sean hasta hoy las más codiciadas para disfrazarse el 31 de octubre, con looks coloridos.

El director de ese filme, Kenny Ortega, había expresado que no podía vestir a las brujas de negro ni con atuendos aburridos, de ahí que se decidiera por prendas divertidas, cómicas y glamurosas, en concomitancia con la personalidad de las protagonistas. 

Por otro lado, cada una de las hermanas Sanderson ayudó a elegir su look

Así, la imagen clásica de las brujas, con sus capas y sombreros puntiagudos, se ha ido desdibujando. En los noventa las brujas se modernizaron y comenzaron a utilizar piezas más actuales, mezcladas con elementos alusivos a la naturaleza y a un look bohemio.

Diseñadores como Christian Lacroix (Francia, 1951), John Galliano (Gibraltar, 1960) y Anna Sui (Estados Unidos, 1964) han tenido colecciones inspiradoras. La impronta de sus diseños tiene pinceladas de lo victoriano y el Renacimiento, con algo de la tendencia bohemia de los años setenta y el goth de los ochenta.

Fotografía: Christian Lacroix.
Fotografía: John Galliano fall 2007.
Fotografía: Anna Sui spring 1993.

Las supremas de la música

Las brujas son la mayor inspiración de esta estética que tuvo asidero en artistas tales como Stevie Nicks, Kate Bush, Florence and the Machine, Lorde, FKA Twigs, Caroline Polachek y Michelle Zauner.

Nicks fue una figura icónica de los setenta y ochenta, marcada y señalada por vestir a menudo de negro.

Stevie Nicks. Fotografía: Getty.

“Tal como es afuera, es adentro", reza el refrán. Y parece que algunos individuos han convertido esta frase en una suerte de axioma, de ahí que Nicks fuera acusada de practicar brujería y practicar wicca.

Ante estas acusaciones la cantante comentó, algún tiempo después de que la tinta de las calumnias se secara, que debió deshacerse de toda su ropa negra debido a los rumores.

Años después tuvo una pequeña aparición en la serie antológica American Horror Story: Coven, cuyo eje gravitante era una academia de brujas.

Cast de American Horror Story: Coven. Fotografía: Ryan Murphy via Instagram.

Allí apareció Nicks personificando a la bruja blanca que se mofaba de todas las acusaciones que le proferían.

Con el lanzamiento de la última temporada de Stranger Things y la popularización a través de esta serie del éxito Running up that Hill, la imagen mística de Kate Bush ha sido reivindicada, lo que a la postre le ha permitido cautivar nuevamente al público, sobre todo por lo que fue una vez señalada: su estilo.

Kate Bush. Fotografía: Getty.

Florence Welch, por su parte, ha incorporado esta estética desde sus inicios y en su último álbum Dance Fever ha consolidado su imagen mágica y gótica, usando vestidos de marcas tales como The Vampire’s Wife y Rodarte.

Florence Welch. Fotografía: Via instagram

La estética whimsigothic es una de las tendencias que mayor fuerza tiene en la temporada de los últimos y más fríos meses del año del invierno boreal. Su inspiración viene del cine, la música, la televisión y la cultura wiccana de los años noventa y 2000. Esta moda también entusiasma a los actuales influencers de las principales redes sociales.

El whimsigothic ha permitido que la gente romantice la idea de pertenecer a un clan de brujas. Y el primer requisito tácito para el conjuro de iniciación es, desde luego, lucir como una de ellas.