Bagrear

Me falta un centavo

Ilustración: Aliatna

De centavito en centavito se llega al dolarito.
Sabia frase popular. Por eso no estoy de acuerdo con la forma en que operan algunos locales de comida rápida.
No voy a mencionar marcas. Solo diré que se trata de un restaurante tipo franquicia
que cuenta con 25.292 locales a escala mundial, de los cuales, 144 están en Ecuador y
su marca se compone de tres letras.
El restaurante tiene más de 50 años en el mercado ecuatoriano y se constituyó
como una de las empresas más sólidas en el país.
Sin embargo, hay una particularidad en la operación de estos establecimientos de comida chatarra: los empleados no entregan el vuelto completo.
Ya me ha pasado al menos cinco veces. Pero esta vez me di cuenta de que era una
mala costumbre.
El sábado pasado fui con mi familia a uno de los locales de esta cadena en el sector de La Mariscal, en el norte de la ciudad de Quito.
Sin entrar en mayores detalles, mi cuenta fue de 15,99 dólares.
Pagué con un billete de 20 dólares. Me dieron de cambio 4 dólares. "Falta un centavo", pensé.
El apetito me dominó y no quise polemizar sobre el cambio incompleto. Decidí llevar una porción más de comida para mi hermana.

Pedí un combo, de los que – supuestamente- son más económicos. Noté la forma apurada y descuidada de servir la comida.
Solo como ejemplo: el cartón de frituras llevaba doce papas. Sí, doce papas. El resto fue a parar al suelo y el empleado ni se percató de ello.
La orden costó 4.99 dólares. Pagué con un billete de 10 dólares. La cajera me dio de vuelto 5 dólares. Otra vez. "Falta un centavo", pensé.
No me quejé. Pero me quedé pensando. Fueron dos
transacciones a un mismo cliente al que le estafaron 2 centavos. Sí, 2 centavos. La cajera me entregó el vuelto incompleto como si estuviera haciendo las cosas
correctamente. Pero no era así.
Me quedé mirando a la empleada de la caja que ni siquiera se percató de su acto de
indelicadeza. Es una falta de respeto pensar que el cliente no se da cuenta de cómo proceden.

Hace un par de años entré a una tienda a comprar una bebida. El valor a pagar era de 49 centavos.
Pagué con billete de un dólar. Me dieron 50 centavos ¿Por qué el valor incompleto?
Le reclamé a la chica y en principio se río. Le repetí, “falta un centavo”. Bajó la risa y me quedó
viendo con cara de que soy muerta de hambre. Di poca importancia y volví a reclamar mi
vuelto.
La muchacha pidió prestado un centavo a uno de sus compañeros y completó el valor. Me fui.
Ni siquiera recuerdo en qué gasté mi capital de un centavo. Al final es lo de menos.
Lo único importante es que las empresas de comida grandes, medianas, pequeñas y de
cualquier otro servicio en general, tienen la obligación de entregar a sus clientes el cambio que
corresponde.
Para la gente que diga "es solo un centavo", “en estos tiempos no tiene valor” o “nada
compras con esa moneda”, déjenme decirles que las cosas no son tan simples.
Si la vendedora de ese restaurante me hizo lo mismo en dos ocasiones seguidas, ¿con cuántos clientes procede de igual forma al día, al mes, al año? ¿Qué garantía hay de que eso no vuelva a suceder?
No estamos hablando de un pequeño comedor, que tiene contados sus comensales. Sino de
una empresa que mueve anualmente 26 300 millones de dólares en todo el mundo.
Me hubiese gustado preguntarle a la empleada que si en lugar de cancelar 4.99 dólares le puedo pagar 4.98. ¿Verdad que no?
¿Cuál es el motivo por el cual los empleados no dan el vuelto completo? ¿Por qué no hacen las cosas de forma correcta?