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Xavier Gómez Muñoz: “El periodismo no es marketing”

Ilustración: Rafaela Briceño.

A juicio de Xavier Gómez Muñoz, el periodismo no tiene que ver con visualizaciones, likes o polémicas en la presentación de temas, sino con el método de siempre: ir al lugar de los hechos, verificar, contrastar, documentar y dar contexto.

Redacción Bagre

Quito - 13 Ene 2026

Cuando Xavier Gómez Muñoz leyó Carta desde La Laguna, una de las impetuosas crónicas del periodista mexicano Alejandro Almazán, sintió que tenía en frente una historia de ciencia ficción. 

Los relatos de Almazán orbitan alrededor de sicarios, narcotraficantes y muertos, un cóctel de violencia y degradación social que despertó en Gómez la curiosidad de contactarlo para pedirle una entrevista. Era marzo de 2015. En esa época, la infiltración del crimen organizado en Ecuador era aún incipiente. 

Hoy, diez años después, la violencia se desparrama por todo el país, tal como en el México feroz que Almazán retrataba en su texto. De ahí que Gómez recuerde algo que interiorizó cuando pudo conversar con el cronista: “hay que aprender a cerrar la boca”. 

—Un día hubo una matanza en Culiacán. Mataron a todos los hombres, pero sobrevivió un viejito. A ese viejito todo el mundo lo estaba buscando para que diera su testimonio. Mi amigo Óscar Rivera (periodista asesinado) me ayudó a encontrarlo. Lo entrevisté. Y les conté sobre eso a dos o tres colegas, que hoy son mis grandes amigos. La entrevista de ellos salió primero, porque mi texto era más extenso. Los sicarios se enteraron y mataron al viejito. Toda la vida voy a tener que cargar con eso, por no aprender a cerrar la boca —le dijo Almazán a Gómez durante el diálogo

xavier gomez munoz peridista

Doctor en Periodismo, académico, escritor, investigador y estudioso impenitente de la comunicación y todas sus vertientes, Gómez acostumbra a hablar de periodismo como quien mira por la ventana, por ello es habitual que en su afán pedagógico rocíe de datos sus agudas intervenciones.

Fiel a esa voluntad didáctica, se retrotrae al día en que recibió un taller de la Fundación Nuevo Periodismo, en Medellín, en donde aprendió, de la mano de la periodista argentina Marina Walker, otra lección importante: "la vanidad es enemiga del periodismo". 

Marina Walker Guevara estuvo al frente de la investigación conocida como Panama Papers, que en alianza con más de 370 periodistas de todo el mundo reveló cómo políticos, criminales y otras personalidades e instituciones públicas utilizaron paraísos fiscales para obtener ventajas fiscales, depositar coimas, esconder activos y lavar dinero.

Gómez relata que Walker contaba en el taller que por este tema de la vanidad era muy difícil coordinar con todos los periodistas, por eso acordó con ellos publicar la investigación el mismo día y a la misma hora, pero hubo colegas que no hicieron honor a su palabra y se adelantaron.  

—Te cuento esto porque es absurdo que hasta el día de hoy sigamos compitiendo por quién lanza primero una información cuando esa lógica viene de un sistema mediático distinto al de ahora, debido al surgimiento de las redes sociales —reflexiona Gómez en el preludio de una larga charla en la que pone al poder, a los creadores digitales, a las narrativas oficiales, y a la mirada, bajo el escrutinio de la ética periodística.

¿Cuál es el peligro de involucrarse en casos vinculados con el crimen organizado y el poder, y cómo abordarlos para obtener información veraz sin que se vea comprometida la ética periodística? 

Depende del tipo de información o las fuentes. Yo no utilizo mucho el término fuente, no me gusta, pero el tipo de información y el tipo de fuentes que utilices siempre va a ser diferente. No es lo mismo hacer un tema periodístico sobre cultura o sobre deporte, sin restar importancia a estos ámbitos, que trabajar temas sobre el poder porque al poderoso seguramente no le va a gustar que se publique algo negativo de él. 

A la persona del ámbito cultural o de otros ámbitos tal vez tampoco le guste, pero puede haber reacciones menores.

Creo que desde el periodismo tenemos una deuda con el poder en el sentido de que no hemos contado las historias que tiene detrás por estar concentrados en la coyuntura. Se cuentan muchas veces casos de corrupción, estos entramados que tienen que ver con la política y que van permeando otros sectores, pero se cuentan más o menos de manera general. ¿Y las historias? Porque una historia tiene que tener detalle. Yo les decía a mis alumnos cuando era profesor: hablamos todo el tiempo de Jorge Glas, y ¿dónde está su perfil? O sea, ¿dónde está el perfil en el que podamos ver sus matices? 

Las historias del poder son una deuda pendiente que tiene el periodismo, porque si bien es cierto que se conocen estos casos y sus repercusiones, las historias como tal no se escriben. 

¿Cómo contar con ética esto? Yo creo que como periodista uno siempre tiene que despojarse de prejuicios antes de abordar el tema que sea. Si tú ya entras con una idea preconcebida de lo que vas a contar y de lo que vas a mostrar estás siendo sesgado. 

Considero que todos los periodistas, cuando pensamos en los temas que vamos a abordar, tenemos claro lo que queremos, pero la realidad es tan rica y tan compleja que cuando vas allá te das cuenta de que a veces la idea que tenías era errada, por eso es tan importante el trabajo de campo, no sólo el trabajo de escritorio, porque estando ahí, hablando con las personas, se puede entender y contar de una manera más real.

¿Cómo contar las cosas con ética? Siguiendo las normas que ya tenemos en el periodismo: contrastar la información y publicar solamente la información verificada. Yo odio la palabra objetividad, pero sí creo en la honestidad y en el equilibrio. Buscar ese equilibrio informativo es importante, y trabajar la información con rigor, sin comprometerse con el poder ni con el medio de comunicación.

Como periodista me parece que debemos tener claro para quién trabajamos. No trabajamos para un medio de comunicación y peor para los poderosos, trabajamos para la gente, para la ciudadanía. Son ellos nuestros lectores, los que ven nuestros contenidos y a quienes nos debemos. Si tenemos claro eso, es menos difícil perderse. 

xavier gomez munoz periodismo de investigacion

¿Qué responsabilidades éticas, narrativas y legales tiene el periodismo frente a la cobertura de casos de corrupción como Metástasis —investigación judicial divulgada en 2023 que pone al descubierto la infiltración del narcotráfico y la corrupción en las esferas más altas del sistema judicial, involucrando a fiscales, jueces, policías, políticos y abogados—, y cómo debería actuar para no reforzar lógicas de impunidad o desinformación?

Leandro Norero, conocido como "El Patrón", fue un influyente narcotraficante y financista de bandas criminales. Tras su muerte, la Fiscalía descubrió en sus celulares miles de chats que fueron parte del Caso Metástasis. Ándersson Boscán, periodista de origen venezolano-ecuatoriano, cofundador del medio digital La Posta, figuraba en esos chats.

El caso Metástasis es interesante porque aparecieron vínculos con periodistas, de hecho cuando Milton Pérez entrevistó en Teleamazonas a un excolaborador o exfundador de La Posta, le dijo: 

—Mientras el “patrón” Norero estaba planeando asesinar a periodistas, tú te ñañeabas con él, te tratabas de ñaño con él por chat. 

Entonces, viene la pregunta, ¿hasta qué punto es válido que tú establezcas una relación con la fuente? En el periodismo nos toca relacionarnos, pero debemos marcar distancia, independientemente de las fuentes que sean. 

Si esas fuentes son narcotraficantes, personas que están vinculadas con el crimen, hay un riesgo mayor para el periodista, pero por eso mismo, por ese riesgo, la distancia debe estar más clara.

¿Cómo pueden el trabajo periodístico, el uso estratégico de las plataformas digitales y los enfoques narrativos aportar a una cobertura rigurosa, crítica y de alto impacto público en casos de corrupción a gran escala? Y asimismo, ¿cuál es el rol del prosumidor en este tipo de coberturas y qué riesgos implica su participación activa en los entornos digitales frente a fenómenos como el caso Metástasis? 

Hay que entender, si hablamos particularmente del caso Metástasis, el contexto en el que se da. El caso Metástasis me parece  interesante porque surge en un ecosistema mediático diferente. No es lo mismo, por mencionar otros casos de corrupción, que Odebrecht o Arroz Verde —antes llamado Sobornos—, ya que Metástasis surge en medio de un ecosistema de comunicación fragmentado, acelerado, vertiginoso y altamente digital o digitalizado

El caso Odebrecht trata sobre el pago de sobornos a funcionarios del gobierno ecuatoriano entre 2007 y 2016 para obtener contratos de obras públicas. Se estima que Odebrecht pagó $33,5 millones en sobornos y obtuvo beneficios de más de $116 millones. 

El caso Arroz Verde está relacionado con presuntos aportes ilegales de empresas multinacionales, como Odebrecht, a la campaña presidencial de Rafael Correa en 2013. Se estima que se recibieron $11,6 millones de los $14,1 millones proyectados, que habrían sido utilizados para financiar la campaña de Correa.

Son momentos diferentes, eso cambia la forma de la cobertura y cómo se van contando las cosas. Yo creo que una de las críticas que se le puede hacer al periodismo en general en cuanto a la cobertura de Metástasis —estoy hablando de manera general y sin haber trabajado en este tema— es que había un relato dado sobre todo por la Fiscalía, un relato que los medios se dedicaron a reproducir. 

En el caso Odebrecht, por ejemplo, o en el caso Arroz Verde, se puede decir que había líneas diferentes y el relato se iba formando de una manera mucho más compleja, pero también mucho más rica. En el caso Metástasis eran sobre todo la Fiscalía y las instituciones de justicia las fuentes principales, y a partir de ese relato madre se iba fragmentando la información en diferentes medios de comunicación, entre ellos los digitales, de una manera caótica. 

En sintonía con el funcionamiento de la comunicación transmedia íbamos enterándonos a través de pastillitas. Creo que también hay una deuda ahí del periodismo, en el sentido de que te cuentan casi una novela de corrupción, pero si no la seguiste desde el inicio te perdiste. 

En cuanto a la cobertura de estos temas que son complejos, muchas veces los periodistas y los medios de comunicación empiezan a usar un lenguaje de abogados, fiscales o policías, jerga que está bien porque así funciona el sistema judicial, pero al lector común no le puedes dar la información de esa forma porque no la entiende y eso genera distancia.

A mí me ha tocado, y lo digo sin pudor, leer investigaciones periodísticas tres veces o más para entenderlas, y soy periodista con educación formal y tengo una lectura más o menos comprensiva de los hechos. 

Aparte de que toda la información está salpicada, porque te van dando cositas, llega un punto en que te abrumas. Yo soy de otra generación, vengo del periodismo narrativo, por eso prefiero, en lugar de enterarme de esas pastillitas, leer un reportaje o una crónica que me muestre de manera más completa no sólo el qué, sino los porqués, los para qué y toda la complejidad de un tema en particular. 

Y con respecto al rol del prosumidor, que ya no es el usuario pasivo, sino que también puede generar información, me parece que hay que tener cuidado con ese término porque esto me lleva a hablar del mal llamado periodismo ciudadano

Ahora se cree que por tener un teléfono celular, conexión a internet y subir un video de una manifestación que logra 1 000 visualizaciones, el mismo número de likes y no sé cuántos retuits, se es periodista. 

El periodismo, como sabemos, tiene un método. A mí el término periodismo ciudadano me parece hasta grosero porque, insisto, por tener un teléfono con conexión a internet y estar en un lugar específico no soy periodista. 

El periodismo no tiene que ver con las visualizaciones, con los likes, con la presentación que tienen nuestros temas, con lo polémicos que pueden ser, sino con un método. Los periodistas vamos al lugar de los hechos, verificamos la información, contrastamos —para eso hacemos entrevistas—, trabajamos con información documental y buscamos perspectivas. 

Los periodistas damos contexto, o sea, hacemos todas estas cosas. Me da un poco de pudor decir esto porque son cosas obvias que muchas veces no existen en el periodismo ciudadano, sobre todo en el de redes sociales. 

Está pasando tal cosa, te dan un hecho, pero no te ofrecen contexto, no verifican, no hay fuentes, no hay contrastación y muchas veces hacen creer a la gente que eso es periodismo.

Me parece necesario que la ciudadanía que no está en la profesión entienda esta parte, porque también hay una responsabilidad en el usuario que muchas veces comparte información sin todo esto que mencionamos y termina generando desinformación. 

Así como creo en la educación formal, creo en la educación digital, que la gente entienda estas dinámicas de las que estamos hablando para no terminar siendo herramientas de la desinformación

Muchas veces terminamos haciéndole el juego a intereses oscuros por no conocer cosas básicas. Yo valoro mucho la participación ciudadana, pero así como se respetan otras profesiones, como se respeta al médico, al abogado y demás, hay que entender que el periodismo también es una profesión, y no estoy hablando de que los periodistas deban tener título, aunque está bien que estudien, pero el periodismo se aprende también haciendo

En cuanto a los prosumidores, todos los usuarios de internet y de las redes sociales somos prosumidores

Cuando los medios de comunicación eran más lineales —la televisión, la radio, el periódico—, los usuarios teníamos acceso a ellos de manera pasiva, sin generar información, simplemente veíamos, leíamos o escuchábamos lo que nos daban.

Ahora, con la web 2.0, que básicamente son las redes sociales, las plataformas —como WordPress— y todos los demás, es muy fácil publicar en Twitter, Facebook, Instagram, TikTok, y generar contenido, en este caso informativo. 

Pero ahí volvemos a la misma pregunta, ¿eso es periodismo? No es periodismo, porque el periodismo tiene un bien. Publicar siempre es una responsabilidad, tanto para periodistas como para creadores de contenido, aunque detesto el término creadores de contenido. Yo no soy creador de contenido, yo soy periodista. El creador de contenido es una cosa ambigua que dice todo y no dice nada.

xavier gomez periodismo y etica

¿Qué desafíos enfrenta el periodismo ecuatoriano frente al poder político y criminal, y qué estrategias podrían fortalecer su rol fiscalizador y su legitimidad social en el actual contexto democrático?

Tengo autocríticas para el periodismo. No es igual medios de comunicación que periodismo, así como no es lo mismo la medicina que los hospitales. Los medios son muchas veces el lugar o el espacio donde ejercemos el periodismo. Entonces hay que entender que los medios de comunicación tienen líneas editoriales, muchas veces también ciertos intereses, preferencias o ideologías.

Pero te mencionaba esto porque creo que el periodismo muchas veces se centra de manera excesiva en el poder, en el sentido de que nos interesan sobre todo las noticias que tienen que ver con los poderosos, con los famosos, con la gente que tiene cierta visibilidad. 

Es comprensible eso, me parece que es algo más que periodístico, humano, pero creo que a veces por enfocarnos demasiado en ello nos olvidamos de los otros temas. 

Como periodista he dejado de consumir muchos medios de comunicación y me entero, o trato de estar enterado de las cosas que me interesan, de otra manera porque prendo la televisión o leo los medios y todos están hablando de lo mismo.

Sí, la corrupción, la política, el poder y la economía son temas muy importantes de los que hay que hablar, pero Ecuador es más que eso. Y con esto no digo que el periodismo sólo deba contar noticias positivas —aunque también se puede— porque evidentemente hay muchas cosas negativas que están pasando y hay que contarlas. Pero si treinta medios cuentan lo mismo, con igual enfoque, ¡qué pereza! 

Para poder hacer mejor su trabajo, el periodismo debe deslindarse o desmarcarse de las narrativas oficiales

xavier gomez munoz etica en el periodismo digital

¿Qué pasa en el caso Metástasis? En este caso la Fiscalía genera un relato, y los periodistas lo difunden, con sus matices, algunos con más información o menos, pero básicamente es un trabajo de la Fiscalía. Me parece que desmarcarse del relato oficial no es fácil, pero si lo que hacemos los periodistas es reproducir los relatos que vienen desde el poder, estamos siendo usados como micrófono. 

Es importante armar tus propios relatos y trabajar en la mirada. Qué importante es la mirada, que tú encuentres aristas diferentes, cosas de las que no se están hablando.  

Hay una cronista mexicana llamada Alma Guillermoprieto que admiro mucho. Ella tiene un libro titulado Al pie del volcán te escribo, una antología de algunas de sus crónicas, y hay allí una de los coches bomba de la Bogotá de los 80 y principios de los 90

En esa época tú recordarás que Medellín era la ciudad más peligrosa del mundo, con Pablo Escobar haciendo de las suyas. ¿Qué pasaba? Que al ser Bogotá la capital de Colombia, muchos coches bomba empezaron a ponerse allí. 

Pablo Escobar fue un narcotraficante colombiano, líder del cártel de Medellín, uno de los más poderosos del mundo en los años 80. Fue responsable de la producción y tráfico de cocaína. Se estima que llegó a controlar el 80% del mercado global. Su violencia y corrupción lo convirtieron en uno de los criminales más buscados, hasta su muerte en 1993. 

Medios de comunicación e instituciones públicas explotaban, había muertos y caos. En esa época no había redes sociales ni el ecosistema de comunicación funcionaba como ahora, pero había muchos corresponsales para contar la violencia porque Colombia era uno de los países más peligrosos del mundo. 

Entonces envían a Guillermoprieto a realizar varias coberturas y como todos los periodistas cuentan básicamente lo mismo, ella se pregunta, ¿a qué fuente puedo acceder para hacer una crónica o un relato más humano?

Se da cuenta entonces de que cuando explotan los coches bomba lo primero que estallan son los vidrios y termina haciendo una crónica maravillosa de un señor que va cambiando vidrios en Bogotá. 

El señor es utilizado como un vehículo narrativo, utilizado en el buen sentido de la palabra. 

Ahí viene la importancia de la mirada. No nos esforzamos por ver de manera diferente y terminamos reproduciendo los discursos oficiales. Tal vez hay gente que nace con una mirada diferente, pero yo creo que a los demás nos ha tocado trabajarla, porque las miradas se trabajan. 

Es importante que como sociedad entendamos mejor cómo funciona la comunicación actual. Ahora prácticamente no hay medios públicos, por ejemplo, y me pregunto, ¿cómo se maneja la comunicación oficial hoy en día? ¿Por qué no hay medios públicos? 

En la época del correísmo se utilizaban mucho. ¿Qué pasó en el gobierno posterior? Lenín Moreno los olvidó. Lasso los ignoró, y el presidente que tenemos ahora es tiktoker.

La comunicación ahora funciona con redes sociales, influencers y troll center, y mucha gente se nutre lamentablemente de esas narrativas que responden a estrategias de comunicación y de marketing.

xavier gomez periodismo y etica en la era digital
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