Entrevistas

Carla Forte: “Mis películas son intimistas”

Ilustración: Manuel Cabrera.

Nacida en Caracas (Venezuela), pero radicada en Miami desde 2007, Carla Forte Sillie se considera una mujer realizada a sus 40 años de edad, como directora de cine y artista interdisciplinaria.

Ella es una de las invitadas a participar en la octava edición del Festival Internacional de Cine, en Guayaquil, que inició el jueves 25 de agosto en los Supercines Los Ceibos, Norte y El Dorado, con películas, cortometrajes y documentales de Latinoamérica, Norteamérica, Europa, Asia y África, durante ocho días.

Carla Forte es cofundadora y directora de cine de Bistoury Physical Theatre and Film en Miami y ha participado en certámenes como: el 75° Festival Internazionale del Cinema di Salerno (2021), 62° Rochester International Film Festival (2020), 37° Miami Film Festival (2020), 16° Festival Internacional de Cine de Santiago de Chile (Sanfic), entre otros.

Entre su filmografía destacan largometrajes como: Conejo, Histeria, Anne y el documental The Holders. Todas sus producciones las combina con la danza y expone con sátira la cotidianidad del latinoamericano.

¿Cómo nació su inclinación por el cine?

Vengo de la danza y el teatro físico, me gradué como intérprete de danza contemporánea, luego empecé a investigar todo lo relacionado con el video danza. 

De alguna forma llegué al cine a través del movimiento. En mis películas está ligado el movimiento de una u otra forma, ya sea con los personajes o con el uso de la cámara, es decir que la danza forma parte de mis trabajos.

Yo más bien me catalogo como multidisciplinaria y dependiendo de las oportunidades y de cómo me siento como artista; divido mi tiempo con la escritura, la danza.

¿Cuál fue su primer trabajo dentro del cine?

Mi primera película fue un largometraje llamado Historias de la urbe, que codirigí con mi hermano Vicente Forte, la hicimos en el 2010 en Miami y cuenta cortas historias de diferentes personajes que habitan dentro de una ciudad de inmigrantes.

Trailer de Historias de la Urbe

Es un tema que me gusta, siempre trato sobre los inmigrantes, la realidad latinoamericana, porque nací y crecí en Latinoamérica.

¿Su cine tiene que ver con la temática social y la denuncia?

Bueno, más bien diría que es humor negro, uso más la sátira, aunque de cierta forma hay una denuncia escondida, no se ve a simple vista. En mis películas hay cierta dosis de violencia, pero muy escondida. 

Mis películas son intimistas, retratan la realidad sin que sean necesariamente una denuncia.

En este Festival de Cine en Guayaquil, ¿con qué película viene y qué aborda?

Mi propuesta es la película Miki Maníaco. Habla sobre el destierro, sobre cómo nuestra visión latinoamericana interpreta el sueño latinoamericano a partir de una tierra ajena y cómo este sueño va atado a un país, a una economía y una política distinta.

Trailer de Miki Maníaco

De cómo realmente ese sueño se puede dispersar como el humo y en forma veloz y cómo a ese sueño americano se lo liga más al dinero en lugar de buscar la felicidad. 

Trato a través de mi película demostrar que el sueño americano es más la búsqueda de la felicidad interior en lugar del éxito ligado al dinero. 

En realidad, los sueños no se compran, sino se llevan a cabo porque uno persiste y ama lo que uno hace, es más hallar la realización personal.

Este año, el Festival de Cine de Guayaquil rinde homenaje a la mujer y su aporte en este arte. ¿Qué tan difícil es para el género femenino competir en igual condición con el masculino?

Yo pienso que sí tenemos menos oportunidades en términos de que las mujeres han sido siempre relegadas y más si existe una labor masculina, aunque claro, ahora cada vez hay más mujeres que se han empoderado en distintas áreas para hacer una película. 

Es verdad que aún no estamos en igualdad de condiciones y oportunidades, pero hay que resaltar ciertos detalles para concientizar y que esta realidad cambie.

De mi parte, en el mundo independiente, cuando creo mis películas o historias estoy inmersa en mis trabajos y procesos creativos, entonces me cuesta un poco diferenciarme o compararme con otros.

Es un proceso intimista y como en todas las áreas se ven abusos, pero más allá de defender un poco la voz de la mujer también es la persistencia individual y hacer lo que a uno le gusta.

¿Todos sus trabajos han sido como directora?

Yo dirijo, escribo y también he hecho labor de producción; he trabajado en otras actividades dentro del cine, soy intérprete, actriz, soy multifacética y me gusta. Es como pasearme en las diferentes áreas; como seres humanos somos capaces de hacer muchas cosas.

¿Qué hace falta para romper o cerrar esa brecha de género dentro del cine y que haya más equidad u oportunidades para las mujeres?

El gremio femenino necesita unirse mucho más dentro del mundo del cine, unificar nuestras voces y seguir adelante con lo que queremos hacer, apuntar hacia lo que nos gusta. 

Y si no se abre un camino buscar el siguiente, porque muchas veces dentro del mundo del cine estamos esperando que venga o nos caiga la suerte, pero no tiene que ser así; hay que seguir haciendo trabajos, películas, generando ideas y hacer lo que a uno le gusta.

¿Es necesario articular fuerzas?

Es muy importante unir fuerzas, creo que esa fuerza está, pero debería ser más poderosa si nos agarramos de las manos y hacemos una sola voz.

A través de la historia del cine a la mujer se la ha visto en roles de reparto, secundario e incluso ha sido cosificada ¿ha cambiado esto?

Siempre ha habido ese estereotipo y a veces se lo ha mantenido algo oculto y limitado, pero las voces en la actualidad están a la vista, a través de las plataformas tenemos mucho más acceso a la información.

Ahora decimos frontalmente lo que nos gusta o no, lo que hacemos y no hacemos, entonces creo que la mujer ha tomado un lugar más importante dentro del cine y hay voces que han elevado el rol del género, no solo en lo físico sino en lo creativo e intelectual.

Esto es como una bola que sigue avanzando y debemos demostrar todo lo que podemos hacer.

¿Persiste esa preponderancia de que una mujer, para un rol protagónico, debe tener una determinada apariencia física?

Eso es muy común en la industria del cine comercial, es muy posible que exista, no lo puedo afirmar porque no me manejo en ese terreno, pero en el cine independiente no es así.

Aquí hay un interés mucho más profundo hacia las aptitudes, capacidades de actores y actrices dentro del proceso y cómo reencarna un determinado personaje. 

Yo diría que ese estereotipo se ve en todos lados, no solo en el cine, en donde nos han hecho creer que es mejor ser bonito porque eso vende. En el cine independiente no se ve eso, al menos en las propuestas que realizo no existe.