Historias

Analizar muestras, una labor de olfato agudo

Ilustración: Manuel Cabrera.

04:50 Lucía Estévez se levanta antes de que suene la campana del despertador. Corre hacia el baño sin ponerse las pantuflas. Se sienta en el inodoro. Nada. Es el tercer intento en lo que va de la noche. Se estresa.

06:15 La alarma del despertador suena. Lucía se levanta. Va otra vez al retrete. Cuarto intento. Deja que el cuerpo haga lo suyo. El laxante funcionó. Se relaja.

En un bolsillo de su pijama guardó —para tener a la mano— una cajita de plástico y una paletilla con la que toma un fragmento de sus heces. 

Lo hace con cuidado, con recelo. Limpia el recipiente con papel sanitario y lo guarda en la misma bolsa plástica en la que lo envolvieron cuando lo compró en la farmacia, a seis cuadras de su casa, en el sector de El Inca (norte de Quito).

Lucía está tranquila. Con la muestra en mano, sabe que ahora tendrá todo el tiempo para cumplir con sus pendientes: tender las camas, barrer la sala, preparar el desayuno… 

Todo antes de las 07:40, cuando tenga que salir de casa para ir al laboratorio del hospital Carlos Andrade Marín (HCAM), en el sector de Miraflores (centro norte), a dejar las muestras. Con ellas iniciarán sus análisis.

Lucía tiene 60 años. Tez pálida, estatura mediana, espalda erguida y el cutis terso le dan una apariencia de 50 años. 

Es madre y abuela, procura cuidar su salud. Su padre falleció de un infarto y su madre por presión alta.

07:20 El desayuno está listo. Le sirve a Hugo, su esposo. Ella no prueba bocado. Tiene que ir en ayunas, le explica.

Hugo se ofrece a llevarla al doctor para que no gaste en taxi. Lucía acepta la invitación, pero le apura. 

"Me voy a atrasar. Tengo que presentar las muestras antes de las 08:30. ¡Muévete!", le replica. Hugo anuda la corbata y le pide que se calme.

Exámenes de rigor

Cada año, Lucía se somete a exámenes de rigor (glucosa, triglicéridos, colesterol, presión, etcétera). Conoce de memoria la rutina de los chequeos. Y aun así se estresa.

07:50 La mujer apresura a Hugo. "Muévete. Tengo que dejar las heces. De ahí, el resto es fácil", reitera.

Lucía está convencida que la parte más complicada de someterse a exámenes de Laboratorio es evacuar y entregar las muestras. 

En la Unidad de Laboratorio del HCAM, los pacientes entregan las muestras luego de su registro. Fotografía: Gabriela Castillo.

Ese estrés que sufre esta mujer, es solo el inicio de un largo proceso para que los resultados lleguen hasta el expediente del médico especialista.

Eso lo sabe muy bien Lenín Villalta, jefe de la Unidad de Patología Clínica del HCAM, quien advierte que esta dependencia recepta muestras de todas las áreas como son Consulta Externa, Hospitalización, Áreas Críticas y Emergencia.

El HCAM es uno de los hospitales más grandes del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y de la red pública de salud, a escala nacional.

En 2020, la atención en Consulta Externa fue de 393 mil un pacientes, mientras que en Hospitalización fue de 521 mil 841 casos y en Emergencias de 137 mil 635 personas

Eso, sin tomar en cuenta la atención por Terapia Intensiva (26 mil 148), hospitalización del día (51 mil 856), hospitalización por la covid-19 (86 mil 936) y otras unidades.

Todas ellas, desde sus especialidades, requieren del servicio de laboratorio.

Una labor en cadena

El Departamento de Patología se ubica en la planta baja del hospital, entre las áreas de Medicina Interna y Reumatología

Para llegar, los usuarios deben seguir una franja morada que los llevará hasta dos ventanillas y una puerta con vigilancia.

En una fila india, el vigilante organiza a las personas. Dos mujeres registran los turnos. Los usuarios reciben stickers con código de barra y entregan las muestras a una enfermera que las almacena en un coche asignando una cifra de identificación.

Detrás de las ventanas de servicio hay un equipo de 70 personas, entre personal administrativo, técnico y médico. 

El contingente cumple procesos internos como pre análisis, análisis y post análisis de las muestras. También se encargan de procesos de cadena de valor, Gestión de Calidad, entre otros.

Lenín Villalta explica que, al tratarse de un laboratorio de tercer nivel, se deben atender las demandas de varias especialidades como Hematología, Endocrinología, Medicina Interna, Infectología, Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y otros servicios que necesitan apoyo diagnóstico.

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Los pacientes no solo son de Quito. Las unidades provinciales del IESS derivan los casos hasta esta casa de salud.

El hospital mueve alrededor de cinco mil pacientes por día. De este número, el 70 por ciento de casos requiere exámenes de laboratorio "lo que hace que esta unidad tenga una de las mayores demandas".

Para organizar los turnos en Consulta Externa, el médico de cualquier especialidad solicita los exámenes (heces, orina y/o sangre). 

Las muestras son clasificadas por un código. Fotografía: Gabriela Castillo.

En Servicio al Cliente, el paciente requiere que se agende el turno con el día y la hora. Los turnos de Laboratorio son de 06:00 a 08:30. El interesado tiene que acudir 15 minutos antes.

Elsa Narváez, de 82 años y jubilada hace 13, es usuaria desde hace 39 años. Llegó a la dependencia para iniciar exámenes por una molestia en los riñones. 

Reconoce que, si bien hay servicios por mejorar en el IESS, la atención en Laboratorio es más rápida. "En la época de Lucio (Gutiérrez) había que madrugar. La gente se peleaba por turnos, nos empujaban. Ahora llego y me atienden rapidito", comenta.

Villalta indica que el área de hospitalización también requiere de análisis, pero se procesan con otra modalidad. 

Cada uno de los servicios tiene que presentar órdenes, antes de las 06:00 para imprimir los códigos de barra. De esta forma, el personal toma las muestras antes de que el paciente sea sometido a alguna cirugía o que desayune.

Las muestras de Áreas Críticas y de Emergencia (isometrías, glucosas, úreas, creatininas, troponinas, etcétera) tienen un manejo con tiempos más cortos, ya que el médico requiere tomar decisiones inmediatas.

Personal de Laboratorio también realiza la toma de muestras sanguíneas, las cuales se clasifican por códigos. Fotografía. Gabriela Castillo

El Laboratorio del HCAM atiende entre 600 y 700 pacientes en Consulta Externa y alrededor de 400 pacientes de hospitalización y 300 por Emergencias, "lo que genera un gran volumen de pacientes", refiere Villalta.

"Manejamos más de dos mil muestras diarias, que conlleva una gran capacidad no solo para procesar datos, sino también mantener la trazabilidad y la identificación de muestras con resultados exactos".

Para presentar los resultados en corto tiempo, el personal está distribuido en turnos, ya que se trata de una demanda las 24 horas. "Este laboratorio no se puede cerrar", reitera el Jefe de la Unidad.

Proceso minucioso

El proceso de extracción de sangre también pasa por un control meticuloso. 

Una vez que el personal extrae el fluido a los pacientes, se realiza una identificación por código de barras y se lo envía al área de centrifugación de muestras para que ingresen a la cadena de procesamiento interno dentro del Laboratorio.

Verónica Velasco, doctora Médico Patóloga Clínica, auxiliar del área de Preanálisis, explica que un auxiliar recoge las muestras y las transporta en coolers (congeladores) hasta el área de preanálisis. 

Proceso para análisis de las muestras de sangre. Fotografía: Gabriela Castillo.

En esa área comienza la centrifugación (método por el cual se pueden separar sólidos de líquidos de diferente densidad por medio de una fuerza giratoria).

Luego pasa al área de análisis, a inmuno química, coagulación, etcétera, previo al respectivo análisis. La identificación de muestras es minuciosa para evitar errores.

Velasco indica que la Unidad se maneja en vigencia de la Norma ISO 15 189, que es el estándar de referencia para todos los laboratorios médicos a nivel mundial.

La identificación se cumple a través de un software de verificación por códigos de barra con la finalidad de evitar manipulación de datos.

Una labor con olores muy fuertes…

El personal de Laboratorio reconoce que es complicado analizar las muestras de orina, especialmente aquellas que son de 24 horas. Fotografía: Gabriela Castillo.

Luego de que las muestras cumplen los requisitos de identificación y de clasificación, pasan al análisis. 

Esta es la parte más aguda para llegar a los resultados. Y no porque el proceso sea complicado, sino por los intensos olores que se perciben, reconoce Daniela López, médico especialista en Patología Clínica y coordinadora Médica del Proceso de Análisis del Laboratorio del HCAM.

La especialista detalla que en esta área una de las principales tareas es la de liberar los equipos. 

Es decir, ver que el equipamiento funciona, realizar mantenimiento, revisarlo diariamente para evitar fallas en los resultados y que pasen controles de calidad interno. "Tenemos que asegurarnos de que los resultados sean confiables", dice.

Luego de que las muestras entran a las áreas de distribución, los técnicos las clasifican por códigos.

 Los pacientes de Consulta Externa van del 1 hasta el 2000. Los de Emergencia, con código 3000; los de Hospitalización, corresponden al código 1000 y los de UCI, al 8000. 

De esta forma analizan las muestras según la prioridad. Por ejemplo, los prototipos de Pediatría se mantienen en cadena de frío. Por ello son los primeros exámenes que se deben analizar.

Los estudios de las muestras de heces y de orina también tienen que procesarse de forma inmediata, máximo tres horas, puesto que no pueden ser almacenadas.

¡Bomba!

Las muestras se colocan en un coche, a cada una se le pone el código y luego pasan a la zona del microscopio. Los auxiliares toman el portaobjetos, anotan la cifra correspondiente al paciente. Después de una clasificación se pasa a Microscopía.

Cuando finaliza la exploración, se desecha la deposición con base al manejo de desechos hospitalarios con mecanismos de bioseguridad.

La doctora López toma con mucha seriedad el manejo de excrementos, puesto que se considera una labor complicada. Cuando se le pregunta qué sintió la primera vez que manipuló heces, no se inmuta.

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La especialista se desempeña como patóloga desde hace tres años. Realizó su tesis con un analito para identificar una enfermedad inflamatoria intestinal. 

En su vida profesional, recuerda, pasó por muchos instantes en los que se puso a prueba su olfato.

La primera ocasión, cuando todavía era posgradista, asistía con unos estudiantes de tecnología. Le ordenaron analizar si una muestra de orina estaba contaminada de bacterias.

“El olor era insoportable, a pesar de su mascarilla. No podía respirar", recuerda.

No faltó el compañero impertinente que dijera. "Para esto tienen que ser fuertes". A lo que ella respondió: "No tiene nada qué ver con ser fuerte, a mí todavía me funciona la nariz", rememora.

Análisis y clasificación de las muestras de heces. Fotografía: Gabriela Castillo.

Uno de los hedores más severos, recalca, es el de las orinas de 24 horas. Los pacientes tienen que recoger su "pis" durante todo un día. 

Esta recolección es empleada para hacer estudios químicos del orín. Generalmente, lo realizan en pacientes con trasplantes o enfermedades renales

En el laboratorio, asegura López, ya tienen una palabra alerta si la muestra tiene tufo. "¡Bomba!" gritan los auxiliares, quienes tienen que salir, hasta que la pestilencia abandone el lugar.

"No es tanto la textura (del excremento), sino el olor (del pipí). Porque uno ve cualquier cosa. Dentro del manejo de pacientes se ha visto (la deposición) de todas las formas posibles, pero acá lo que impacta es el olor que pueden generar algunas personas", explica.

Resultados validados

La parte final de las muestras es el post análisis. Verónica Soto, patóloga clínica cuenta que se hace una validación técnica y médica de todos los resultados.

La doctora contó que de las 2000 órdenes que salen a diario se hace esa validación de los resultados, empatando con la historia clínica. 

"Si los valores están acordes a la clínica del paciente, los validamos. Si no están acordes, nos comunicamos con el médico y les preguntamos qué pasó".

Soto indica que este proceso es parte del rigor con el que cuenta esta casa de salud, cuya finalidad es alcanzar la excelencia hospitalaria.

"¡Ay, Hugo!"

08:25 Lucía está con el tiempo encima. Pero lo tiene calculado. Hugo llegará por el acceso de vehículos para que ella ingrese directamente a Consulta Externa, sin pasar por guardianía. 

Después, la mujer hará fila, pedirá el turno e irá directamente a la ventanilla de Laboratorio, donde entregará la muestra. "Todo a tiempo", piensa.

Lucía llega. Ingresa por el desvío sin problema. Tiene dos minutos. Antes de bajarse del carro hurga en el asiento, revisa su bolso, tantea sus bolsillos; mira a todos lados. "¡Ay no, Hugo! Me olvidé la mie…".