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Revista Digital de Ecuador

Entrevista a Amalia Andrade: “El tarot es literatura pura”

Ilustración: Rafaela Briceño
Para la escritora colombiana Amalia Andrade, lo más interesante del tarot no es sólo que fuerza a quien lo lee a confiar en sí mismo, sino que se trata de un ejercicio narrativo en el que se debe interpretar y tejer una historia.
Autor: Isabel Hungría
Quito - 12 Nov 2025

Su sensibilidad artística, casi profética, le ha permitido no sólo advertir las corrientes subterráneas de la psique colectiva, sino también capitalizar sus dones. 

Y aunque atribuye el éxito que hoy abraza a factores místicos, Amalia Andrade pone el acento, sobre todo, en la preparación. 

—Hay que prepararse —remarca.

Ella lo ha hecho fusionando la academia con lo holístico, de ahí que estudiara literatura con el mismo fervor con el que se ha sumergido en el mundo del tarot, disciplinas que la han llevado por el camino de una de sus más grandes pasiones: la comunicación. 

—Siempre supe que quería escribir, desde que era niña —dice sin ningún atisbo de duda. 

Nacida en Cali, en 1985, la también ilustradora y actriz ha publicado cuatro libros y vendido más de un millón de ejemplares: Uno siempre cambia el amor de su vida por otro amor o por otra vida (2015), Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas (2017), Tarot magicomístico de estrellas pop (2018), y No sé cómo mostrar dónde me duele (2023).

Traducidas a seis idiomas, sus obras están imbricadas de las tendencias que mueven a la sociedad moderna: la cultura pop, las emociones y la holística, vertientes de las que la autora de literatura juvenil se ha nutrido para crear un estilo que conecta, de manera honesta y cercana, con una audiencia que se ha rendido a esa suerte de bálsamo que es su escritura. 

El caudal de sensibilidad que vierte en sus textos; sin embargo, la orilla a expresar que su producción literaria no se enmarca en el género de la autoayuda.

“Los libros de autoayuda no son malos ni hay que mirarlos como la escoria de la literatura”, ha dicho repetidamente, pero es contundente al afirmar que detesta la dictadura del bienestar que estos venden. 

—La sociedad, lamentablemente, nos entrena para ser exitosos y no para el fracaso —reflexiona. 

En consonancia con estas ideas, Andrade defiende a ultranza las emociones.

Las mujeres siempre hemos sido tildadas de «emocionales», como si esto fuera algo malo, y los hombres de “racionales”, como si eso los pusiera en un lugar de superioridad intelectual y moral —plasma en su libro No sé cómo mostrar dónde me duele. 

Todos estos supuestos, planteados de manera solvente por la autora, permiten comprender por qué la sensibilidad y la intuición han sido desacreditadas a lo largo de los siglos. 

De ahí que Andrade, dada su naturaleza irreverente, reivindique sin dobleces el tarot al cual le concede la virtud de ser un «valioso disparador de la introspección»

—Muchas personas le temen al tarot porque piensan que es brujería o que para leerlo es necesario haber pasado media vida en un cuarto lleno de velas —reflexiona sobre esta herramienta que puede ser un faro de luz en la oscuridad.

La escritora Amalia Andrade fue invitada a la Feria del Libro de Guayaquil, donde pudo conversar con sus lectores. Fotos: Cortesía de editorial Planeta.

Andrade tiene tatuado en su cuerpo, por ejemplo, la carta de «El Mundo», y en concomitancia con esa realidad dice que ha sido muy ambiciosa al ponerse este arcano

—Estoy atravesando por un momento de mucha creatividad y hoy mi carta del tarot sería «La Estrella» —asevera con un conato de risa. 

En esa misma tesitura manifiesta que el tarot es una herramienta muy poderosa para conocernos a nosotros mismos y sanar.

Tarot magicomístico de estrellas (pop), uno de sus libros más subversivos, es una suerte de guía de 184 páginas que intenta aproximar a los lectores al mundo enigmático de la cartomancia, a través de un mazo de cartas en el que confiere características de los arcanos mayores a íconos de la cultura popular, por eso la autora manifiesta sobre esta pieza editorial “es mi libro no libro”. 

En él reinterpreta las cartas del tarot de modo tal que mimetiza a Oprah Winfrey con la «Suma Sacerdotisa»; a María la del barrio con «La Rueda de la Fortuna»; a Hillary Clinton con «El Emperador»; a Malala Yousafzai, con «La Justicia»; a Frida Kahlo con «La Torre»; a Juan Gabriel (+) con el «Sumo Sacerdote»; a David Bowie con «El Juicio»; a Steve Jobs con «El Loco»; a Shakira con «El Carro», y la lista suma y sigue. 

En sintonía con esta propuesta, la revista digital Bagre entrevistó, a propósito de la Feria del Libro de Guayaquil, a la autora que ha hecho de la horizontalidad con sus lectores su sello distintivo. 

¿Crees genuinamente en el tarot, y desde cuándo te vinculaste con su lectura?

El tarot ha estado en mi vida desde hace mucho tiempo, pero en verdad lo que más me interesa del tarot es Jung, es decir la parte junguiana.

O sea, lo que más me interesa es la idea de que nosotros no sólo leemos palabras, sino también símbolos. Es decir, el llevar la lectura a nuevos lugares. Mi libro más literario es el tarot y va en consonancia con las nuevas narrativas, que es lo que yo quiero hacer. 

Los seres humanos no leemos sólo palabras, nuestra comunicación no sólo es verbal, también es física, energética, de símbolos, y los símbolos son poderosos.

Junguiano se refiere a la psicología y la terapia desarrolladas por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, que se centra en la exploración del inconsciente a través de símbolos, sueños y el proceso de individuación para lograr el equilibrio mental.

¿Qué es para ti el tarot?

Es una herramienta milenaria que nos ofrece información de nosotras mismas y a la que de otra forma no podemos acceder. 

El único pacto que te exige el tarot es que debes creer en su magia porque el tarot no es como una bola de cristal, es decir no puede decirte si vas a ganarte la lotería ni puede hacer que un novio te ame si lo ha dejado de hacer, pero recoge tu energía y tus conocimientos para darte información de ti misma.  

¿Qué es lo que más te atrae de la lectura de las cartas?

Lo que más me atrae del tarot es que te fuerza, sobre todo como yo lo planteo, a confiar en ti misma. El tarot es un ejercicio narrativo porque tú tienes que interpretar. Y como son varias las cartas, debes unir una historia. 

Es muy lindo porque en un mundo donde te obligan todo el tiempo a desconectarte de tu intuición, el tarot te habla. Yo siento que eso también es un arte y hay gente que lo ha estudiado toda la vida. Así como hay grandes médicos, hay grandes tarotistas.

Pero en su principio más básico, y desde las personas que no lo hemos estudiado toda la vida, es un ejercicio que te obliga a confiar en tu intuición. ¿Quién dijo que no puedes leer símbolos? ¿Quién dijo que sólo puedes leer palabras? Tú puedes leer de todo y lo estás haciendo todo el tiempo sin darte cuenta. 

¿Te identificas con las características que se le atribuyen a tu signo zodiacal?

Sí, creo mucho en la astrología, y soy una acuario muy acuario. Siento que soy como todo lo que dicen, que somos medio raros, que somos leales. Yo soy muy leal, y, sobre todo, cuido mucho a mi gente. A mí me pueden hacer daño, pero a la gente que yo amo no. Si yo te hago una promesa, aunque mi círculo es chiquito, voy hasta el final. 

Amalia Andrade, quien no desdeña de la autoayuda, pero es enfática al señalar que ese no es su género, fue invitada a la Feria del Libro de Guayaquil.

En una entrevista dijiste que el éxito para ti consistía en ser consecuente contigo misma, pero mencionaste además que poder pagar las cuentas es también sinónimo de éxito. Sin embargo, aclaraste que para las mujeres está proscrito hablar de dinero. ¿Puedes ampliar un poco esa respuesta?

Me parece que hay mucha desinformación financiera en todo el mundo, pero hay muchísima desinformación financiera, sobre todo, en las mujeres. 

Está muy mal visto que las mujeres hablen de dinero, y eso me parece profundamente triste. No puede ser un tema de vergüenza. Lo dije en esa entrevista y lo diré siempre, no se trata de cifras, pero sí se trata de educarnos, de sentirnos orgullosas, y de aprender, porque siempre están los hombres allá, sentados, hablando de plata, y nosotras ¿qué?

A propósito de la pregunta anterior, ¿consideras que la brecha salarial sigue siendo amplia entre hombres y mujeres?

Obvio. La brecha está generalizada, o sea, publican más a hombres que a mujeres, por ende, hay más hombres viviendo de libros que mujeres, pero creo que lo más fuerte es que la sociedad mira absurdamente a las mujeres como seres de valor y a los hombres como proveedores. Yo de verdad no he puesto cuidado en eso, pero no entiendo por qué estos discursos están resonando en pleno 2025. 

Amigas, hagan lo que les dé la gana, sean lo que quieran ser, pero edúquense financieramente, por el amor a Jesucristo. Que no nos dé pena hablar de plata. No es cuestión de “gano mucha plata, entonces hablo de plata, no”. Se trata de preguntar cuánto estás ganando vos, cuánto gano yo, cómo funciona acá, qué vamos a hacer, cuánto cuesta una casa, cuánto ganamos en pareja. ¡Hablemos de plata!

Amalia Andrade descorre el velo así de esa frase subrepticia pero real que reza: “hablar de dinero es más tabú que hablar de sexo”.

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