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Revista Digital de Ecuador

Javier Milei: El arte de explotar la imagen para generar pasiones encontradas

Ilustración: Equipo Bagre

Javier Milei ha convertido en fortaleza su estilo personal. Amado y odiado, consiguió lo que se propuso: grabar su imagen en la retina de los argentinos, y de buena parte del mundo. En este texto, la experta en imagen y marca personal, Teodora, analiza cómo logró que su impronta, sea decisiva para llegar a la Presidencia de Argentina

Quito - 24 Dic 2023

Analizar la imagen de un hombre, ¡es un reto! Y con más razón en América Latina. En esta parte del planeta, los hombres suelen ser en extremo aburridos para vestir. "Como chuparse un clavo", diría una amiga.

Sin embargo, el caso de Javier Gerardo Milei, el nuevo Presidente de Argentina, es una excepción.

Milei genera pasiones encontradas. Por lo tanto, se hace acreedor a una lluvia de adjetivos calificativos. Pero en cuanto a su imagen personal, el de "aburrido", es el que menos le calza.

El recién posesionado Presidente de Argentina, a sus 53 años, ha tenido una meteórica carrera en su país. Fue un analista económico recurrente en los platós de algunos programas televisivos desde el 2014. Además, en 2021, consiguió un escaño como diputado nacional.

En menos de una década forjó una carrera, gracias a un discurso rabioso, beligerante y apasionado. Durante ese tiempo, su imagen personal —no exenta de errores, como lo veremos a continuación— ha sido decisiva.

Su hermana, Karina, licenciada en Relaciones Públicas, se convirtió en su estratega política, relacionista pública y asesora de imagen. Fue ella quien pulió, durante los últimos tres años, la imagen de Javier Milei.

Mirar por primera vez a Javier Milei y pensar: "¿Pero qué diablos es esto?"

La primera vez que vi a Javier Milei fue a comienzos de este año, en medio de la campaña política para la presidencia de Argentina.

Recuerdo que fruncí el ceño. Ese cabello enmarañado, su forma histriónica de gritar “Viva la libertad, carajo” y el estilo —mezcla de chico malo, motociclista, Elvis Prealey, Jason Voorhees— me sorprendieron. Entonces dije lo que la mayoría ha dicho de él: “¿Pero qué diablos es esto?”

Sin embargo, con el pasar de los meses se comprobó que la imagen proyectada por Javier Milei fue magistral. Por una simple razón: a sus seguidores y detractores no les era indiferente. Despertaba amor u odio. Pero indiferencia, ¡jamás!

Milei emanaba un aura entre graciosa, demodé (pasada de moda), salvaje y agresiva. No pude evitar compararlo con Sandro de América, por sus patillas en extremo largas, que le daban un aspecto retro-quedado; y las marañas de su cabello, que parecía cardado a propósito, para emular la melena de un león. 

Como complemento, sus chaquetas negras, estilo motociclista y de cuero. ¡Cuero! ¡En un momento en que el electorado joven es, en gran parte, animalista! Sin duda, son apuestas disruptivas y arriesgadas.

No obstante, para crear un contrapeso, incorporó los trajes negros o azul profundo. Con ellos, el votante recibía un mensaje: Javier Milei es un político que proyecta seriedad. Al fin y al cabo, el ahora Presidente de Argentina, es economista.

En el inicio de su carrera política, utilizaba corbatas de color bermellón. Por ejemplo, en una entrevista donde se presentó como economista en jefe de la Fundación Acordar.

Esa combinación —traje oscuro con raya diplomática, camisa blanca y corbata bermellón— es muy usada en América Latina por políticos tradicionales y Milei no estaba buscando proyectar esa imagen.

Además, por su colorimetría fría, la camisa blanca le proporcionaba un aspecto ojeroso y cansado, haciendo que sus ojos azules se perdieran.

Hasta el 2019, Milei siguió utilizando traje oscuro con raya diplomática. Pero con camisa celeste y corbata oscura, sin adornos, bordados o diseños."Sencillito el hombre" (léase con acento de narrador de fútbol argentino).

Javier Milei abandonó el estilo boomer y lo cambió por el de rebelde

De pronto, el traje de raya diplomática desapareció de su clóset. Y fue la mejor decisión. La raya diplomática proporciona un aspecto vintage a quien lo utiliza. Es un estilo boomer, para decirlo de manera precisa.

En el 2020, su hermana Karina se dio cuenta de que Javier Milei tenía más poder si se presentaba manteniendo su esencia. No de gratis lo llamaban “El Loco” desde la escuela. Su carácter y personalidad tenían que verse reflejados en la imagen que deseaba proyectar.

De lo contrario, no habría una coherencia entre lo dicho y lo hecho. Él debía verse diferente: serio en algunos momentos, descabellado en otros. Pero siempre creíble. 

¡Y se logró! Javier Milei se convirtió en el arquetipo del rebelde que usaba una chaqueta estilo motociclista de cuero negra y que a la vez, proclamaba el amor a Conan, su perro que ya falleció. En una entrevista, cuando le preguntaron qué haría si sólo tuviera 24 horas de vida, su respuesta fue:

"Abrazar a Conan, leer. Abrazar a Conan, tener sexo y volver a abrazar a Conan".

Durante la campaña electoral, fueron varios los momentos en que Conan protagonizó sus discursos. Pese a que algunos políticos han utilizado a sus mascotas para humanizarse, a Milei sí le funcionó. Tal vez, porque las anécdotas y vivencias que Milei cuenta de Conan, son de años anteriores a la campaña electoral. Y eso, proyecta una imagen de autenticidad.

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En la imagen de Javier Milei, nada es al azar

En Javier Milei, todos sus códigos estéticos tienen sentido, nada está hecho sin que tenga un hilo conductor con él, su personalidad o su vida.

Si usa chaquetas de cuero y colores oscuros es porque es un rockero de hueso colorado (tenía su banda). Su cabello demodé, con patillas de los años sesentas, es lo que siempre usó, porque gusta de Elvis Presley.

Para complementar, durante la campaña electoral, su discurso era beligerante, de hartazgo con “la casta”, de ira. Entonces, ¿cómo se presentaba en sus mítines? Con chaqueta de cuero, cabello enmarañado y ¡una motosierra!

Otro candidato no podía hacer eso porque no hubiera resultado creíble! En “El Loco”, sí. Sus gestos eran auténticos y además tenían coherencia con sus códigos verbales, los estéticos y la escena. ¿Qué logró con eso? La validación social, tan difícil de conseguir para muchos candidatos.

Así, Karina Milei, conocedora de que el ser humano funciona a través de asociaciones, decidió asociar a Javier Milei con un león.

Si sus ojos lucen felinos, no sólo por el color azul celeste, sino porque su mirada es gélida —como la de los felinos a punto de atacar— y su cabello es largo y desordenado, ¿por qué no asociar su imagen a la de un león?

En comunicación política, no es recomendable utilizar la asociación con un animal porque, los resultados son impredecibles: se puede prestar para burlas, por ejemplo.

Sin embargo, como nada está escrito ni es absoluto, con Milei, sí funcionó. Karina logró crear un outsider de la política argentina. Un outsider que, al principio, no todos tomaron en serio. Cuando cayeron en cuenta, ya había dado el zarpazo.

Como Presidente de Argentina, Milei luce una estética que le funciona perfecto: la melena leonina, acompañada de traje y corbata oscuros, en combinación con camisa celeste. Vamos a ver cómo evoluciona su imagen, ahora que está sentado en la Casa Rosada. Viniendo de Javier Milei, es todo un reto y se hace imposible hacer predicciones.

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